Se acuerdan de la Vicky y la Gaby? Díganme que sí...ya.
A las semanas siguientes de haber publicado su historia, me llega un correo donde sus letras hablan por si solas de amor...Marcela : Quiero adoptar a las dos...me dice. Noooo, no puede ser...le contesto que por favor me envíe un número fijo para llamarla, me lo envía y me doy cuenta que es de fuera de Santiago, igual llamo total no pierdo mas que una llamada, me digo...he perdido tanto que mas da una llamada, alguien se encarga de devolverme el doble.
Me contesta Mireya, me presento, le pregunto si está segura de lo que me está diciendo y me confirma que si, que las quiere a las dos. Mi corazón empieza a emocionarse, contesto que hay posibilidades que Gaby esté preñada, y ella me responde: no importa, yo me hago cargo de sus cachorritos. Mis ojos se humedecen, se lo digo y ella me reconforta. No puedo creer que haya tanta bondad en una persona como para recibir a dos perras antiguas por no decir viejas, y mas encima a cachorritos que ni siquiera habían nacido. Pero hay un problema, Mireya vive en la ciudad de Valdivia. ¿Que hago? Empiezo averiguar si las puedo enviar en bus, me responden que no puedo por estar en época de temporada veraniega, no hay espacio, mucho calor, muy lejos...intento por avión, me responden que es difícil, menos una perra preñada a punto de dar a luz. Cero opción. Le comento a mi esposo, quién me incentiva a "tomar vacaciones", hace mucho tiempo que no lo hago, pero mi auto no anda muy bien. En realidad yo me merezco vacaciones.
Ahí comienza mi aventura, los dardos del destino están echados. Llevo el auto al mecánico, le pido que me lo deje tiqui-taca para poder viajar a Valdivia, con tan mala suerte que el repuesto que necesito para su reparación está agotado. Conversando con Mireya, me dice que esté tranquila, que tenemos tiempo, por lo menos hasta fines de marzo que es cuando comienzan los fríos en el Cajón, los fríos de otoño. Me pongo a esperar que llegue el repuesto, pero nada, luego el mecánico dice que mi auto puede ir sin problemas...que me han dicho.
Pasa el tiempo, Gaby está inmensa de gorda, parece una sandia caminando, mientras Vicky poco a poco se ha ido recuperando de su tan malograda patita delantera. El sabado 21 de Febrero me encuentro que Gaby está en pleno trabajo de parto, la miro, me emociono y veo que van cinco cachorritos...le digo a Pablo: calculo que son ocho.
Al día siguiente vuelvo, con una pequeña frazada para cambiarle su muda que está terrible ensangrentada.

Gaby solo me mira agradecida en sus ojos, le llevo comida especial "melita", y descubro que son ocho. La acaricio una y otra vez. Me retiro acercándome a Vicky, ya eres abuela.
El día 23, a la única persona que le aviso de la resolución que he tomado, es a Loreto, para que el miércoles no se asuste al no encontrar a nuestras niñas en el lugar.
Son las diez de la mañana del 24 de Febrero, junto a mis hijos paso a echar bencina (aprovechando que ha bajado de precio), me voy rauda hacia el camino donde un día su maldito dueño tomó la desición de traicionarlas, abandonándolas en la mas cruel soledad, expuestas a morir en cada día, en busca de Vicky, Gaby y sus cachorritos. Sacamos a los cachorritos, luego a Gaby y Vicky. Daniela tiene el privilegio de colocarles a cada una el collar de cuero rojo que les había comprado. De hoy en adelante nunca mas perras abandonadas, ni huachas.
Tomo la carretera hacia el sur, totalmente ilusionada, con el corazón hinchado de felicidad...por fin estaba comenzando a cumplir mi promesa. El camino se hace largo, caluroso, las nanas que llevo, Daniela y Andrea, prolijamente preocupadas de Gaby que va en su moises dando de mamar a sus seis hijos sobrevivientes, y sentada en el suelo va Vicky, jadeando de calor. Pasamos por Talca, donde las niñas se bajan a ser sus necesidades. Alguien dice que Vicky por lo viejita, mea en polvo...viejo chiste de algún humorista, en realidad orina muy poco, deduzco que algo tiene a los riñones. El calor es horrible, todos transpiramos, mis manos van humedas, las saco al aire de la ventana para refrescarlas, mientras "mis nanas" a cada rato ofrecen agua a las niñas para que no se deshidraten. Vicky y Gaby estaban acostumbradas a andar en auto, ni siquiera un malestar, se portaron como dos señoritas dignas de un paseo.

Llegamos a Collipulli, como no detenernos en el Viaducto Malleco, y pasear por su plaza. Por suerte la temperatura ha comenzado a bajar, nos damos el tiempo para descansar y tomar un exquisito café con pan con tomate. Estoy increiblemente mas feliz que de costumbre.

Cerca de las doce de la noche hacemos nuestra entrada triunfal en la ciudad de Valdivia, una ciudad en silencio llena de luces reflectantes iluminan las aguas del Calle Calle. Sumergida, cansada al volante, vuelvo a acelerar despacio en un camino oscuro lleno de paz.
Mireya nos está esperando ansiosa. Nos recibe con los brazos abiertos. Lo primero que hago es abrazarla apretado y agradecerle de por vida el que me haya ayudado a recuperar los perros del camino.
Por que son ustedes quienes aman verdaderamente a sus mascotas, se identifican con este blog visitándolo continuamente, blog que escribo con el alma en beneficio de los perros abandonados, he querido compartir con todos, este sueño hecho realidad, para que sus corazones vuelvan a creer que aún existen personas de tan noble y bondadoso corazón como es el de Mireya, como es el tuyo, como es el mío. Hay mas espíritus buenos que malignos...es rico pensar positivo.





Mireya...muchas gracias por este logro, hoy hay dos perritas que hemos salvado de una muerte anunciada desde que llegaron al camino. Hoy una gran esperanza. Sin tu colaboración, no habría sido este el destino de Vicky y Gaviota, como tu la llamas.

Dar las gracias a toda mi familia, quién me incentivó a realizar parte de mis sueños...agradecer esos poquitos días, inolvidables en mi agenda...mis días plenos de vacaciones. Mi premio...tu amistad.

Un día aprendí que siempre debo correr tras mis sueños, aunque esos sueños sean casi imposibles. Soñar es gratis.
Mientras tanto llega la modernidad al Cajón del Maipo...
Los perros del camino, continúan desapareciendo en extrañas circunstancias.
NO MAS ABANDONO DE PERROS
Marcela Opazo C.
losperrosdelcamino