14 de febrero de 2014

"Perra rescatada de una autopista...Rengui"

Hoy es un día especial para el mundo, día que se celebra el amor, pero para los que amamos incondicionalmente tenemos días de amor, todos los días.

¿Tu sabes lo que es el amor hacia los perros?
¿Alguna vez has adoptado un perro abandonado por amor?
Si contestas que no, quizás esta puede ser tu oportunidad.

El día 22 de Diciembre de 2013, alrededor de las once de la noche veníamos en el auto con mi esposo de vuelta de la ciudad de Rengo, por la autopista sector de la ciudad de Rancagua. Poco antes nos habíamos detenido por un tremendo taco que existía debido a las fechas de celebración de fin de año, cuando de repente el tráfico avanza a velocidad. Cuando vamos pasando por el sector de Rancagua, ante nuestros ojos atraviesa la calzada de la carretera, un perro de tamaño casi pequeño, se veía como un bulto o una pelota rodando en la autopista, hubo vehículos que le colocaban la pata al freno y seguían como si nada. Justo tocarme a mi verlo y empiezo a gritar para, para, para, mientras el perro corría de lado a lado y los autos lo esquivaban. Basilio se detuvo en la berma, a sus buenos metros de donde se encontraba el perro. Abro la puerta, me bajo y empiezo a correr con los brazos levantados y linterna encendida para que los demas vehículos se detuvieran. A cada movimiento del perro me tapaba los ojos, el inocentemente intentaba subir la calzada de un metro para pasar para el otro lado. En eso un vehículo amable, coloca sus luces de estacionamiento, deteniéndose, a lo que siguieron los demás a copiarle su iniciativa. Fue ahi que pude cruzar al medio de la calzada para poder tomarla. Corro hacia el, lo tomo como pude y me retiro.


Es un perro poodle lleno de motas hediondas a caca. Los autos continúan su viaje, mientras en la berma, lo bajo y el, empieza a saltar como si me hubiera conocido de toda la vida. Quizás instuyó que yo podría ser su dueña, pero al rato se dió cuenta y cambió su entusiasmo. Lo reviso, a simple vista se ve sano, le abro sus patitas, descubro que es hembra. Pucha, miro a mi esposo, y le digo, no la puedo dejar aquí, es perrita, y le pongo cara de que yo no fui.

Me mira, va al auto, trae una correa para atarla. La perrita huele a  caca, está pegada a su cuerpo en la parte trasera.

No puedo subirla asi al auto, era horrible su olor.

Voy al auto, busco desesperamente una tijera, la encuentro y comienzo a duras penas a cortarle su pelo a sabiendas que me haré tira mis dedos por que la tijera ya no corta.     Pero es lo que hay.
Vamos Marce, me digo...tu puedes.

De rodillas en el suelo de tierra y piedrecillas que me molestaban, empiezo a como de lugar, por aqui, por allá, no hay como tomarle su pelo, todo es una pasta homogenea entre pelo, piel y fecas.
Le pido perdón por si no le gusta, mientras corto, sigo conversando.

Miro a mi esposo, vaya que paciencia me tiene, pero me digo en ese momento, podría tener un poquito mas, y me sonrío sola como si me acordara de mis mas tremendas diabluras infántiles, o actuales. Sigo cortando, la hora pasa lento en el momento por no lograr hacerlo mas rápido. Había que pensar que al día siguiente era día de trabajo, todos a esa hora venían de vuelta de sus viajes por el sur de nuestro país y yo ahi de rodillas, haciendole peluquería a una perra que ni siquiera me debería importar, pero basta que es una vida, para hacerlo.

Dan la una de la madrugada, ya le he cortado bastante su pelo. Tiene parásitos por montón. Tomo precauciones, y comienzo de inmediato su tratamiento. Debajo de todo ese pelo, hay un esquéleto andando, ya no es la pelota  de pelos que rodaba en la calzada.  A una cuadra de la carretera se ven personas, y autos policiales, pensé, vendrán a preguntarnos por que nos detuvimos o si nos pasaba algo. Erróneo, nada de eso. Ellos siguieron como si nada.  Era yo quién me afligía por esa pequeña perrita indefensa que estuvo a punto de morir.

Pienso, no le hace falta a nadie, ¿que tenía que parar?   y de repente mis ojos miran hacia el cielo, hay algo que me motiva a volver a sonreir. Es ella, saliendo tras la cordillera,  aquel objeto que me ilumina el alma, mi amada luna, compañera eterna de noches oscuras en los caminos.
Muchas veces esa luz me ha devuelto la alegría, las ganas de seguir caminando en esto que pocos ayudan, pero aqui estoy, de frente al mundo contándoles parte de mi vida. La subo atrás a la maletera del auto, y allí se acurruca, casi ni se ve de lo pequeña que es enrollada.

Dan mas de las dos de la madrugada llegando a casa. Imposible dejar para mañana lo que puedo hacer hoy. Tengo perros, todos hermosos y sanos, sería irresponsable dejarla asi.
Me voy directamente al baño, llevo toallas, la meto a la tina y comienzo. Aún no descubro lo que hay debajo de ese ser abandonado. Pienso, de seguro se habrá perdido, tiene que haber estado meses abandonado, alejado de la mano  de su dueño, este se preguntará  en que lugar se encuentra su perrita?...o seré yo la única tonta que se preocupa de los perros. La baño, pongo shampu, una y otra vez, la mugre cuesta que salga y ella humildemente me mira sin quejarse de tanto que la resfriego.  Fue largo ese baño, conversador, un monólogo en silencio para no despertar a quienes duermen.

La retiro del agua, casi ya limpia, por lo menos se nota que tiene su pelito blanco, me mira a los ojos mientras la seco, se me cae la toalla mientras busco el secador de pelo, fue ahi cuando mis ojos se humedecen al ver su reacción frente a un trapo limpio.
Al ver la toalla en el suelo, atinó de manera rápida a hecharse sobre ella, como si supiera que estaba limpio, y durante meses se le hubiera olvidado.

Son mas de las tres de la madrugada, la tomo en brazos, busco un cojín para ponerlo dentro de la jaula de transporte donde quedará por esa noche con comida rica para empezar a recuperarla. Ella me mira, tiene los ojitos brillantes que iluminan, pero muy, muy tristes.

Al día siguiente, al levantarme voy a verla, se comió todo el alimento,  la saco de la jaula para que haga sus necesidades, corre a buscar tierra, se pone  en postura para defecar, está un rato, y viene hacia mi,  es en ese momento que voy descubriendo sus tremendas heridas. Viene hacia mi, sin darse cuenta se le cae de su ano, una pelota de fecas, y cuando camina deja su estela de orina por donde pasa. Me  llama la atención que cojea. La observo, casi me dió ataque, cojeaba con el muñón de la patita hacia atrás.  Miro su cuerpo, está lleno de heridas profundas, como profundas serán las heridas de su alma.   La tomo en brazos, es inmensa la humildad de sus ojos. La perrita aún está con su cuerpo con parasitos.  Entonces me acuerdo de un médico veterinario que hace un tiempo me ofreció sus servicios, el quería ayudar a los perros del camino, además me queda cerca. La subo a la jaula y nos vamos a la clínica. A pedido de el, no pondré  su nombre.
Allá la bajo, ella va casi segura a mi lado, cojea, está desnutrida, apenas se puede sus huesos.

El Dr. la exámina, toma una radiografía a su patita, y descubre que tiene un ligamento cortado, por el cual es el motivo que su patita se da vuelta. La termina de desparasitar,  a través de una ecografía me confirma que no está preñada, y me ofrece esterilizarla, a lo que respondo que todavía no, prefiero recuperarla antes de seguir haciéndola sufrir.  Diagnóstico: infección en ambos  oidos, cistitis fuerte, hematomas en su piel, heridas varias, sin contar la cantidad de parásitos en su piel.
El daño que tiene al final de su columna es por culpa de un atropello, donde el auto le dió el golpe en las caderas, y de pasadita pasó su rueda por encima de la pata trasera. Chuata... ¿Quién la va a querer así? me pregunto y me respondo, será de Dios, pero eutanasiarla ahora, nunca, primero le daré la oportunidad que les doy a todos. Ahora otra vez su vida dependía de mi desición.

Ese día  quedó con tratamiento fuerte de antibióticos mínimo diez días.

Quiero agradecer a ese señor, medico veterinario, por la bondad que tuvo de no cobrarme un peso por la atención.

Me vuelvo a casa, el día está con sol parado, ella está cansada, quizás cuantos días no ha dormido tranquila y con la seguridad que hay en mi hogar.

Asi comienza la gran lucha por tratar de recuperarla. Había que pensar en bautizarla de nuevo, que mejor que llamarla Rengui, en honor al viaje a Rengo.

Si la quieres adoptar, ahora depende de ti. Mis manos no alcanzan para darle todo lo que ella necesita, es una perra tremendamente dulce, limpia, obediente, y fiel. Tiene alrededor de cinco años de vida.

Es Rengui, una perra rescatada de una autopista, una perra que fue muy querida por su familia por la manera de comportarse.

Si la quieres adoptar, comunícate a mi correo losperrosdelcamino@gmail.com
Solo pido que la acepten tal cual es, que la persona sea suficientemente responsable para protegerla y amarla como se lo merece.
Esta foto fue tomada  a la semana siguiente de haberla rescatado,

 

Quizás esta sea tu oportunidad para conocer un verdadero amor.
Estás dispuesto?

Esta historia continuará.
Marcela
losperrosdelcamino@gmail.com

NO MAS ABANDONO DE PERROS











12 de febrero de 2014

"La muerte de un perro"

Todo comienza, todo llega a su fin.
Un día nacemos, y al otro morimos.
¡Que sencilla es la vida!
Nacer para morir.
No sabemos ni el como, ni el cuando, pero venimos destinados hacerlo.
La verdad, estoy con sentimientos encontrados, mi tiempo se va tan rápido que creo  no alcanzaré a realizar todo lo que pasa en mi mente.  Y hoy al ver un video, donde las imágenes que allí salen, mis ojos han visto personalmente en los caminos recorridos, me llevó a escribir, sentir la necesidad de desahogarme un poco a través de mis letras.


Vi este video, sentí la impotencia de otras  veces al estar en el lugar del hecho, y que por intentar dar consuelo al que queda vivo, no lo he grabado.
El video muestra a dos perros, uno inmóvil recién atropellado y el otro vivo que intenta revivir a su amigo. Quizás las imágenes para algunos no signifiquen nada, pero a otros les llegue al alma y piensen en sus perros tan amados.
Quiero que vean el tremendo sentimiento que el perro vivo expresa en esta grabación. El no sabe de realitys, solo entrega su instinto animal convertido en desesperación. Su amigo no responde. Se escucha en el video, como pasan los vehículos a su lado, el pequeño perrito ladra, como pidiendo auxilio al ver que su amigo no responde, nadie lo ve, nadie lo escucha.   Solo intenta que su amigo compañero, vuelva a pararse, algo que nunca llegará.  Lo que el no sabe,  es que hubo un humano que no alcanzó a poner el pié en el freno de su vehículo, lo atropelló, y este lo llevo a la muerte.

Este video fue grabado en la ciudad de México. Por si lo quieren ver aqui está:




Hace unos días recorriendo  los caminos, el aire  traía olor a perros muertos.
¿Cual de todos los que han logrado sobrevivir hoy ya no existe? me preguntaba.
No lo se, pero la experiencia dice  cachorros.
Si los cachorros nacidos en el camino, no logramos encontrarlos cuando nacen, ellos se crian salvajes. Ya,ok, pienso, pero sigo pensando, es difícil desconectarse cuando vas creando lazos con ellos, los abandonados. Es muy triste ver que vidas que recién comienzan no le importan a nadie, que mas da que mueran, uno menos que dejará de sufrir en el abandono al que vino a nacer, me consuelo sola.
El camino olía a perros muertos, la madre de las cachorritas de la cueva anda sola. Cuando encontramos la cueva, ellas comenzaron a salir, tenían ojos hermosos para descubrir su mundo. Hoy ni por mas que he buscado a las otras pequeñas, las hemos encontrado. El olor a perro muerto en el lugar me hace imaginar lo peor. Por lo menos logramos sacar a una, me consuelan. Si alguno de ustedes nos hubiera ayudado, hubiéramos podido salvar a las tres, pero solos, ya no damos abasto.

La impotencia ante los acontecimientos lleva a preguntarme: ¿para que sigo en esto?
Vienen a mi mente aquellas caritas atropelladas que no he podido salvar, y otras vivas que a la larga, tampoco.
Si cuando he solicitado ayuda, la gran mayoría de las personas solo mandan palabras lindas por la noble y bondadosa labor voluntaria que ejerzo. Personalmente agradezco todas aquellas felicitaciones, pero la verdad que las palabras lindas no me ayuda a continuar sacando perros de los caminos. Si por nosotros fuera, habrían muchos menos en los caminos.
¿Pero, llevarlos a donde?...¿con que ropa?

Quiero pensar que alguna persona amiga de los caminos, de noble corazón, se los haya llevado. Evito  pensar que pasará si se llega a firmar esa maricona ley de caza, donde se pretende matar a los perros abandonados, mal llamados por una ley ignorante, asilvestrados.

No hay perros salvajes, hay perros abandonados. Todo perro se rinde ante una caricia entregada con amor, pero ESO, los ignorantes evitarn darse tiempo para aprender.  Yo lo sé, y por cada caricia que he entregado, mis ojos siguen teniendo un brillo especial...de felicidad.
Tu también lo puedes hacer, cuando vayas manejando y sin querer se te cruza un perro, evita atropellarlo, baja la velocidad, y si lo haces sin querer, detente, dale los primeros auxilios e intenta llevarlo a un veterinario.
La muerte de un perro, es una vida, como la tuya, la mía.
Ellos también tienen derecho a vivir.
Creo en Dios que todo lo ve.

La muerte es algo que no debemos temer porque, 
mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos.
(Antonio Machado)



5 de febrero de 2014

"Cerro La Isidora"

Tiempo de vacaciones, de prender fogatas y contar cuentos e historias. Imaginaré que estoy de vacaciones, frente a una fogata; junto a la orilla de un lago.

Era una tarde pleno invierno, día frío y nublado,  el tiempo había anunciado lluvia, el cielo amenazaba agua y como siempre antes de una fuerte lluvia, recorríamos el camino,  ya veníamos de vuelta de hacerlo, había  mucho viento, algunos le llaman el raco, otros solo viento.  Nos había quedado alimento, asi que cuando llego al comienzo de donde parto, justo en el lugar donde habitaba la Jazmín, decido detenerme y dejarle escondido entre los cerros  el alimento para que  no se moje.  El viento suena y silba fuerte, los árboles se mueven de un lado a otro, los perros todos alimentados y escondidos, sabedores de lo que se viene.  Me bajo del auto, sola, rápido,  cuando de repente entre tanto viento escucho una mujer que llora, me llama la atención su llanto, llora muy triste. Sigo con mis oídos su llanto que se aleja entre los árboles.  Me regreso al auto, y le pregunto a mi esposo si la vió?, ¿a quién?  a la mujer que lloraba, le respondo. Me mira extrañado, me subo al auto como un pedo, mientras le cuento, comienza a llover.
Al día siguiente lo comento con alguien que vive en el lugar, se sonríe  y me dice que es la Llorona, que recorre el camino en días cuando va a llover. Plop. El llanto  de la Llorona, ya la conocía, tendría yo alrededor de veinte años cuando lo escuché la vez anterior,  pero en otro pueblo. Me sorprendió encontrarla en el camino.
Cuando estoy en casa, tranquila, relajada, comienzo a buscar en internet sobre esta señora, y me encuentro que es la supuesta señora por la cual lleva el nombre el cerro La Isidora.

Si quieres conocerla, sigue leyendo, te entretendrás, o quizás se te pongan los pelos de punta.


Recopilado por Julio Arancibia O.

No llores madre de las estrellas nacientes,
que tu consuelo se vuelve carne en las montañas,
no mueras olvidada y consumida por tu propia tristeza,
porque la vida se esfuma en cada sonido de noche,
nunca volverán y nunca más los tendrás,
madre Isidora olvídate de las luces cegadoras de la fama,
esa falsa fama del dinero y el mentir para ganarlo,
pero acuérdate de sangrar el cordero nocturno allá en tu fría cumbre...”
(Francisco Javier Bécquer)


En el Cajón del Maipo, cuando se habla de leyendas, se las relaciona de inmediato con historias fantásticas y tremebundas, con personajes infaltables, como la Llorona, el diablo, los duendes, etc. Pero también hay leyendas muy hermosas, algunas tristes y otras impregnadas de romanticismo.

Hace tiempo, una hermosa mujer, madre de dos hijos, se fue a vivir a lo que hoy se conoce como el cerro “La Isidora”. Las malas lenguas (infaltables en toda época) cuentan que era una mujer loca, que había sufrido mucho por la muerte de su marido, al que nunca olvidó. Las gentes decían que se amaron mucho y que, debido a ese amor, él había muerto asesinado por un primo celoso de ella, Isidora, que era el nombre de la mujer. Más tarde aquel desgraciado intruso, causa del infortunio de Isidora, tan hermosa como la luna llena en una noche estrellada, se suicidó lanzándose al río una noche de San Juan.

Isidora era una mujer bellísima, que gustaba cantar en las noches de verano. Pero todo cambió cuando su amado se fue en brazos de la muerte forzada, aquella muerte detestada por todos. Después de esto, Isidora tomó a sus dos pequeños
La Isidora antes que se entre el sol.
La Isidora, el sol acaba de entrarse hijos y se fue con ellos al cerro que hoy lleva su nombre, en San José de Maipo. Cuando pasó por el pueblo casi nadie se fijó en ella, era una extraña más que llegaba a este valle que oculta misterios y romances malditos. Esta claro, también, que nadie entendía el porqué de vivir en el cerro, sola y con sus hijos. Algunos lo asimilaban a la supuesta locura de esta mujer, pero otros decían que practicaba la magia negra, como ha sido muy común desde siempre en algunas mujeres del Cajón del Maipo.

Pasó el tiempo y los hijos de Isidora crecieron, y un día decidieron marcharse para probar fortuna en el pueblo o irse a la capital. Isidora se entristeció mucho, pero aceptó que sus retoños se lanzasen a la vida. Ellos prometieron volver, una y otra vez le dijeron que regresarían para llevársela a un lugar muy hermoso. Por eso cada atardecer, asomada sobre unos riscos, Isidora salía a ver si sus hijos venían. Pero estos nunca regresaron.

La vida se acabó para esta mujer, las lágrimas brotaron sin cesar una y otra vez de sus ojos melancólicos, los pasos comenzaron a decaer, el cabello se volvió blanco como la nieve y las arrugas se hicieron presentes. Por último, Isidora murió de pena en una noche de Luna.

Los hijos no volvieron, se olvidaron de la madre e hicieron fortuna en el norte. Pero uno de ellos, muchos años después regresó. Vino a estas tierras y fue al cerro, buscó el lugar donde habían vivido y encontró los huesos de su madre. Les dio sepultura y se marchó sin decir palabra. Pero a pesar de esto, por la ingratitud de los hijos y la promesa no cumplida, el alma de Isidora comenzó a vagar por aquel cerro, llorando por ellos. Hasta el día de hoy aún se puede sentir el triste gemido de Isidora por las quebradas. Este llanto no es como el llanto de la Llorona, es melancólico y dulce a la vez, no daña a nadie. Es el llanto de una alma que no descansa en paz, porque aún no encuentra la luz de sus ojos, sus hijos...

La belleza de la dama de luna, abandonada por sus hijos, me ha dejado con ganas de buscar las gélidas rocas del planeta marte en la noche moribunda de gemidos. He buscado mil veces su espíritu que llora la vida extinguida, y las sombras de otros inertes me han obstaculizado el paso hacia el sendero de la madre perdida por sus hijos en los brazos de la muerte.

Esos imbéciles se han burlado de la creadora de lo creado, dejando para ellos sólo a su machista, colérico y castigador Yahvé reinando sobre el vientre del mundo. Yo no creo en ese dios que desecha su lado femenino como un pecado, no creo en el machismo ni en el pecado, no creo en nada de lo que el hombre ha creado a raíz de ese genocida de los tiempos bíblicos...

Yo sólo creo en la madre luna que me cobija en sus brazos. Hija ella del verdadero Dios, que es madre y padre, esencia infinita y universo, amor verdadero no sujeto a dogmas y religiones jerárquicas que oprimen al hombre. Por eso, madre Isidora, voy por ti, hija de la luna, hembra infinita del todo universal. Dejaré los prejuicios de la religión, para hacerme tu hijo que nace nuevamente a la verdad, ese hijo que vuelve desde las estrellas.

Madre bendita Isidora, el sol dejara de quemarte los ojos mientras esperas que los ingratos vuelvan hacia ti. Más no te preocupes. La noche derramará junto a ti las lágrimas de la luna, que, emocionada por tu amor, llegará hasta el río, para lavarse su rostro manchado por la ingratitud de los hombres...

 Aquella mujer que senti llorar ese día, se le conoce como la Isidora. Quise compartirles esta historia, algo que me sucedió a mi en lo personal, hace alrededor de cinco años.
El Sr. Julio Arancibia fue el que recaudó los antecedentes de esta leyenda.

La vida siempre va para adelante.

Marcela

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Soy Rayo Boy, un pointer braco, me gusta mucho correr, conoce mi historia, es de un principe.La señora que escribe en esta página se enamoró de mí, y hoy duermo en su sofá en medio del living. Hoy pertenezco a una familia hermosa, tengo un collar con mi identificación y todo lo que necesito. Fui un perro abandonado en el camino, tracionado, pero gracias a esta página, estoy rehabilitado, y muy feliz.

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Gracias a mi linda familia, a mi esposo, a Dany y Marce, creo que sin ellos, yo no podría estar todo lo que he estado en estos años.
Gracias también a mis padres, ya que ellos fueron quienes me enseñaron a querer a los perros especialmente.
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