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6 de julio de 2014

"Rengui"

Ha pasado el tiempo, dicen que el tiempo todo lo cura.
Que mas quisiéramos que fuera así.


Cuando les conté la historia de Rengui, la perrita de raza poodle que exponiendo mi vida, me robé del medio de la autopista en la ciudad de Rancagua, estaba insegura conmigo,  aún no podía superar el tremendo sufrimiento al  que estuvo expuesta esta pequeña sin la ayuda de nadie.  Me pregunté varias veces,  ¿por que a mí? ...por que tenía que ser yo quien la salvara de una muerte segura. Hubo personas que me consolaron diciéndome que yo era su ángel, hoy lo pienso, y casi me lo creo.  De no haber sido por ese viaje a Rengo, por no pasar a Juan y Medio,  lo mas seguro que la habrían atropellado.   Rengui tenía en ese momento todas sus intenciones de suicidarse, ya no le quedaba motivo por que existir.   Me conformé, era mi destino, por algo será, y si es, ya está,  lo acepto e intento  pasar la prueba en las mejores condiciones posibles.

Sus profundas heridas comenzaron  de a poco a cicatrizar, los fuertes antibióticos empezaron a surgir efecto.


Su pelito empezó a salir,  la sarna se fue de su cuerpo. Las costras empezaron a caer.


Su mirada empezó a cambiar, ya no miraba un punto en el suelo, levantaba su cabecita para tomar sol, solo recordarlo me vuelvo a emocionar, la primera vez que la  vi que algo estaba cambiando en sus ojos tristes.

La vez anterior les conté que Rengui estaba en estado de desnutrición avanzado, tenía incontinencia urinaria y fecal.  Sugerencia veterinaria, hagala dormir.  A pesar de saber a lo que me exponía, preferí la vida antes de la muerte.

Fue difícil volver a empezar, empezar a dar los primeros pasos  con un perro extraño y necesitado en la manada, que a pesar de ser extraña, fue aceptada en las condiciones que venía, con su cuerpo lleno de heridas,  una infección urinaria fuerte, y para rematarla, sorda y coja.   Rengui no escuchaba, tenía sus oídos llenos de pus y tierra.

Pasaron los días, metele a cada rato alimento hasta que no diera mas de satisfecha, vitaminas, tratamientos de antibióticos recurrentes.  Trapos ivan, trapos venían para limpiar de inmediato por donde ella caminaba para evitar malos olores.  En ningún momento la discriminamos por su condición, todo lo contrario, nuestras manos suaves se apoyaban constantemente en su cabecita para darle seguridad.  Al cabo de unas semanas, tras de volverme loca limpiando diariamente sus oídos, volvió a escuchar, que alegría mas grande, no era sorda, hoy se sabe que ella es la Rengui, al son de escuchar su nombre, llega a volar donde la llaman.

Fueron días de educar, de enseñarla para que pudiera solita volver a sonreir con la ayuda de todos nosotros, una familia entera con  una tarea caótica cuando traia tanta tristeza de su vida en el abandono. Marcelo  se asombraba de que todo ese sufrimiento aun lo vivía en sus sueños cuando dormía a saltos.  De a poco se fue adentrando amistosamente con los perros dueños de casa, pausamente sin que nadie se diera cuenta se fue ganando a la Kitty, la perra mas viejita de mi jauría, acercarse a su cama, a dormir durante el día a su lado. Kitty como es sordita y ciega, aceptó ese calorcito en su espalda sin quejarse. Pasó a ser la dama de compañía.


Ya repuesta en su estado físico,  la llevé a esterilizar, pero antes no faltó el veterinario que exigió un certificado de, según él, el único médico neurólogo que podría dar la autorización para esterilizarla por su "problema de inscontinencia".  Supuestamente sin ese certificado nadie me la iba a esterilizar. Senti impotencia que mas que velar  por la salud de un perro, importara mas la consulta de un conocido. 


Rengui fue esterilizada, sin antes realizarle examenes neurológicos para ver su "problema", dando buenos resultados.  Mientras la operaban, aprovecharon para revisarle el problema de su patita trasera, optaron por sacarle el cayo que se le había hecho, dejando expuesta su herida.

Le costó aceptar que tenía una herida, y como no sentía, plop, se tiró los puntos. por suerte no eran muchos.  Gracias a Dios que todo fue bien hasta que cicatrizó. No le gustaba andar con collar isabelino, obvio, no le podía quitar la pelota a Rayo, y para que se quedara tranquila mientras tomaba sol, le dejaba la pelota a su lado.  Rengui volvió a tener infancia.
Pero la herida de su patita le ha costado volver a crear cayo, que le sirve como coraza para caminar y evitar dañarse. Para tratar que no camine con su patita al revés me he convertido en diseñadora de zapatitos para perros con el único fin de hacerle más facil su caminar, pero aún no hemos llegado al que mas se adecué, ya que Rengui se lo saca.
Por si conoces a un hortopedista de perritos, dejame el dato.

Cierto día que venía llegando a casa, es normal que luego de entrar el auto, se les abre la puerta para que todos salgan a saludarme, cuando de repente siento que alguien tira de mi pantalón como diciendo, y yo, aqui estoy. Casi me morí de la impresión cuando veo a Rengui haciendose un espacio para ella sola para que la saludara como a los demás. Fue increíble verla que a pesar de su discapacidad en una de sus patitas traseras, intentara mantenerse en pié con tal de obtener una caricia.  Desde ese día, todo el que llega a casa tiene que saludarla como a los demás, de lo contrario, Rengui no suelta falda, pantalón, zapato.
La inscontinencia de Rengui ha mejorado bastante, pero aún algo persiste.  Eso si, le encanta salir a pasear, ella es toda una señorita, acostumbrada a que la saquen con su correa, se le nota lo feliz que es hoy.



De a poco hemos ido descubriendo que  Rengui es un maravilloso mundo por conocer:
Le gusta que la acaricien, con un cepillo, que la peinen. Está acostumbrada a ir a la peluquería.
A pesar de su discapacidad de la patita, le encanta correr, y cuando quiere hacerlo mas rapido, corre en tres patas, con tal de quitarle la pelota a Rayo.
Le encantan los peluches, los trata como si fueran guaguas, los lava, juega con ellos, eso demuestra que fue madre quizás mas de una vez, tiene mucha paciencia, pero cuando se le acaba, ladra diferente.
Es obediente, aprende rápido, le encantan las galletas de huesitos.

La verdad que Rengui está apta para ser adoptada, ella necesita alguien que la acepté como está, que la pueda amar  como está, que pueda tener manos vacías para acariciarla mas seguido. Las mías casi siempre están ocupadas, y ella lo nota. Estoy segura que si llega ese alguien que la quiera adoptar, se va a enamorar de Rengui, y a cambio ella le dará todo su amor. Por mi parte estoy evitando ser egoísta, quiero darle una oportunidad donde ella pueda ser el centro de esa familia. Solo la daré en adopción a esa bondadosa persona que la acepté como está, sin olvidar que adoptar es un acto de amor.

Nosotros hemos hecho lo mejor que hemos podido rehabilitarla, le hemos devuelto la dignidad que un día  perdió en el abandono.  Tu también puedes ser parte de esta historia. Ahora de ti depende que Rengui pueda ser completamente feliz. Si crees que eres la persona indicada para adoptarla, por favor comunícate conmigo a losperrosdelcamino@gmail.com

Mírala aquí, asi es hoy Rengui, dale clic al video. En uno de sus paseos probando un zapatito, mientras RayoBoy gime por salir con ella.

Muchas gracias por compartir, por las intenciones de ayudar.



NO MAS ABANDONO DE PERROS

¿Te parece poca cosa para adoptarla?
¿Te la pinto de colores?



NO MAS ABANDONO DE PERROS

14 de febrero de 2014

"Perra rescatada de una autopista...Rengui"

Hoy es un día especial para el mundo, día que se celebra el amor, pero para los que amamos incondicionalmente tenemos días de amor, todos los días.

¿Tu sabes lo que es el amor hacia los perros?
¿Alguna vez has adoptado un perro abandonado por amor?
Si contestas que no, quizás esta puede ser tu oportunidad.

El día 22 de Diciembre de 2013, alrededor de las once de la noche veníamos en el auto con mi esposo de vuelta de la ciudad de Rengo, por la autopista sector de la ciudad de Rancagua. Poco antes nos habíamos detenido por un tremendo taco que existía debido a las fechas de celebración de fin de año, cuando de repente el tráfico avanza a velocidad. Cuando vamos pasando por el sector de Rancagua, ante nuestros ojos atraviesa la calzada de la carretera, un perro de tamaño casi pequeño, se veía como un bulto o una pelota rodando en la autopista, hubo vehículos que le colocaban la pata al freno y seguían como si nada. Justo tocarme a mi verlo y empiezo a gritar para, para, para, mientras el perro corría de lado a lado y los autos lo esquivaban. Basilio se detuvo en la berma, a sus buenos metros de donde se encontraba el perro. Abro la puerta, me bajo y empiezo a correr con los brazos levantados y linterna encendida para que los demas vehículos se detuvieran. A cada movimiento del perro me tapaba los ojos, el inocentemente intentaba subir la calzada de un metro para pasar para el otro lado. En eso un vehículo amable, coloca sus luces de estacionamiento, deteniéndose, a lo que siguieron los demás a copiarle su iniciativa. Fue ahi que pude cruzar al medio de la calzada para poder tomarla. Corro hacia el, lo tomo como pude y me retiro.


Es un perro poodle lleno de motas hediondas a caca. Los autos continúan su viaje, mientras en la berma, lo bajo y el, empieza a saltar como si me hubiera conocido de toda la vida. Quizás instuyó que yo podría ser su dueña, pero al rato se dió cuenta y cambió su entusiasmo. Lo reviso, a simple vista se ve sano, le abro sus patitas, descubro que es hembra. Pucha, miro a mi esposo, y le digo, no la puedo dejar aquí, es perrita, y le pongo cara de que yo no fui.

Me mira, va al auto, trae una correa para atarla. La perrita huele a  caca, está pegada a su cuerpo en la parte trasera.

No puedo subirla asi al auto, era horrible su olor.

Voy al auto, busco desesperamente una tijera, la encuentro y comienzo a duras penas a cortarle su pelo a sabiendas que me haré tira mis dedos por que la tijera ya no corta.     Pero es lo que hay.
Vamos Marce, me digo...tu puedes.

De rodillas en el suelo de tierra y piedrecillas que me molestaban, empiezo a como de lugar, por aqui, por allá, no hay como tomarle su pelo, todo es una pasta homogenea entre pelo, piel y fecas.
Le pido perdón por si no le gusta, mientras corto, sigo conversando.

Miro a mi esposo, vaya que paciencia me tiene, pero me digo en ese momento, podría tener un poquito mas, y me sonrío sola como si me acordara de mis mas tremendas diabluras infántiles, o actuales. Sigo cortando, la hora pasa lento en el momento por no lograr hacerlo mas rápido. Había que pensar que al día siguiente era día de trabajo, todos a esa hora venían de vuelta de sus viajes por el sur de nuestro país y yo ahi de rodillas, haciendole peluquería a una perra que ni siquiera me debería importar, pero basta que es una vida, para hacerlo.

Dan la una de la madrugada, ya le he cortado bastante su pelo. Tiene parásitos por montón. Tomo precauciones, y comienzo de inmediato su tratamiento. Debajo de todo ese pelo, hay un esquéleto andando, ya no es la pelota  de pelos que rodaba en la calzada.  A una cuadra de la carretera se ven personas, y autos policiales, pensé, vendrán a preguntarnos por que nos detuvimos o si nos pasaba algo. Erróneo, nada de eso. Ellos siguieron como si nada.  Era yo quién me afligía por esa pequeña perrita indefensa que estuvo a punto de morir.

Pienso, no le hace falta a nadie, ¿que tenía que parar?   y de repente mis ojos miran hacia el cielo, hay algo que me motiva a volver a sonreir. Es ella, saliendo tras la cordillera,  aquel objeto que me ilumina el alma, mi amada luna, compañera eterna de noches oscuras en los caminos.
Muchas veces esa luz me ha devuelto la alegría, las ganas de seguir caminando en esto que pocos ayudan, pero aqui estoy, de frente al mundo contándoles parte de mi vida. La subo atrás a la maletera del auto, y allí se acurruca, casi ni se ve de lo pequeña que es enrollada.

Dan mas de las dos de la madrugada llegando a casa. Imposible dejar para mañana lo que puedo hacer hoy. Tengo perros, todos hermosos y sanos, sería irresponsable dejarla asi.
Me voy directamente al baño, llevo toallas, la meto a la tina y comienzo. Aún no descubro lo que hay debajo de ese ser abandonado. Pienso, de seguro se habrá perdido, tiene que haber estado meses abandonado, alejado de la mano  de su dueño, este se preguntará  en que lugar se encuentra su perrita?...o seré yo la única tonta que se preocupa de los perros. La baño, pongo shampu, una y otra vez, la mugre cuesta que salga y ella humildemente me mira sin quejarse de tanto que la resfriego.  Fue largo ese baño, conversador, un monólogo en silencio para no despertar a quienes duermen.

La retiro del agua, casi ya limpia, por lo menos se nota que tiene su pelito blanco, me mira a los ojos mientras la seco, se me cae la toalla mientras busco el secador de pelo, fue ahi cuando mis ojos se humedecen al ver su reacción frente a un trapo limpio.
Al ver la toalla en el suelo, atinó de manera rápida a hecharse sobre ella, como si supiera que estaba limpio, y durante meses se le hubiera olvidado.

Son mas de las tres de la madrugada, la tomo en brazos, busco un cojín para ponerlo dentro de la jaula de transporte donde quedará por esa noche con comida rica para empezar a recuperarla. Ella me mira, tiene los ojitos brillantes que iluminan, pero muy, muy tristes.

Al día siguiente, al levantarme voy a verla, se comió todo el alimento,  la saco de la jaula para que haga sus necesidades, corre a buscar tierra, se pone  en postura para defecar, está un rato, y viene hacia mi,  es en ese momento que voy descubriendo sus tremendas heridas. Viene hacia mi, sin darse cuenta se le cae de su ano, una pelota de fecas, y cuando camina deja su estela de orina por donde pasa. Me  llama la atención que cojea. La observo, casi me dió ataque, cojeaba con el muñón de la patita hacia atrás.  Miro su cuerpo, está lleno de heridas profundas, como profundas serán las heridas de su alma.   La tomo en brazos, es inmensa la humildad de sus ojos. La perrita aún está con su cuerpo con parasitos.  Entonces me acuerdo de un médico veterinario que hace un tiempo me ofreció sus servicios, el quería ayudar a los perros del camino, además me queda cerca. La subo a la jaula y nos vamos a la clínica. A pedido de el, no pondré  su nombre.
Allá la bajo, ella va casi segura a mi lado, cojea, está desnutrida, apenas se puede sus huesos.

El Dr. la exámina, toma una radiografía a su patita, y descubre que tiene un ligamento cortado, por el cual es el motivo que su patita se da vuelta. La termina de desparasitar,  a través de una ecografía me confirma que no está preñada, y me ofrece esterilizarla, a lo que respondo que todavía no, prefiero recuperarla antes de seguir haciéndola sufrir.  Diagnóstico: infección en ambos  oidos, cistitis fuerte, hematomas en su piel, heridas varias, sin contar la cantidad de parásitos en su piel.
El daño que tiene al final de su columna es por culpa de un atropello, donde el auto le dió el golpe en las caderas, y de pasadita pasó su rueda por encima de la pata trasera. Chuata... ¿Quién la va a querer así? me pregunto y me respondo, será de Dios, pero eutanasiarla ahora, nunca, primero le daré la oportunidad que les doy a todos. Ahora otra vez su vida dependía de mi desición.

Ese día  quedó con tratamiento fuerte de antibióticos mínimo diez días.

Quiero agradecer a ese señor, medico veterinario, por la bondad que tuvo de no cobrarme un peso por la atención.

Me vuelvo a casa, el día está con sol parado, ella está cansada, quizás cuantos días no ha dormido tranquila y con la seguridad que hay en mi hogar.

Asi comienza la gran lucha por tratar de recuperarla. Había que pensar en bautizarla de nuevo, que mejor que llamarla Rengui, en honor al viaje a Rengo.

Si la quieres adoptar, ahora depende de ti. Mis manos no alcanzan para darle todo lo que ella necesita, es una perra tremendamente dulce, limpia, obediente, y fiel. Tiene alrededor de cinco años de vida.

Es Rengui, una perra rescatada de una autopista, una perra que fue muy querida por su familia por la manera de comportarse.

Si la quieres adoptar, comunícate a mi correo losperrosdelcamino@gmail.com
Solo pido que la acepten tal cual es, que la persona sea suficientemente responsable para protegerla y amarla como se lo merece.
Esta foto fue tomada  a la semana siguiente de haberla rescatado,

 

Quizás esta sea tu oportunidad para conocer un verdadero amor.
Estás dispuesto?

Esta historia continuará.
Marcela
losperrosdelcamino@gmail.com

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Soy Rayo Boy, un pointer braco, me gusta mucho correr, conoce mi historia, es de un principe.La señora que escribe en esta página se enamoró de mí, y hoy duermo en su sofá en medio del living. Hoy pertenezco a una familia hermosa, tengo un collar con mi identificación y todo lo que necesito. Fui un perro abandonado en el camino, tracionado, pero gracias a esta página, estoy rehabilitado, y muy feliz.

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