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30 de diciembre de 2010

"Catalina Francisca"

Cierto día subiendo, recorriendo cerros, escucho a lo lejos ladridos de voces conocidas por su raza, no puede ser, son poodles. La tarde caía sobre el cajón, el viento golpeaba fuerte las ramas de los árboles. Al imaginar su raza en mi mente, presentía tremendo sufrimiento que sentirían, el abandono, el peor de todos. Sus ladridos eran tristes como si tuvieran sus corazones rotos. Empezamos a buscarlos, sus ladridos comenzaban alejarse. Los imaginaba amarrados a los malditos huaches sin tener opción de sacárselos. Los ladridos seguían, pero en caminos diferentes, cada vez que nosotros nos acercábamos, ellos se cambiaban de lugar, lo que verificaba a mis oídos que estaban sueltos. La hora pasaba, la oscuridad se dejaba caer silenciosa rápidamente entre los cerros, las sombras, árboles y ramajes varios. Nada que hacer por ese día. Solo dejar comida suficiente y un tiesto con agua.
Adentrarse entre esos cerros de noche es buscar peligros, y no poder salir. Cuando uno lo hace sin saber a lo que se expone, estando ya en el baile, se desorienta, no sabe para donde arrancar, en vez de ir a las afueras, se va adentrando cada vez mas en aquella selva para muchos desconocida, selva que se lleva la vida de los animales, con mayor razón la de los humanos.

Al día siguiente volvimos a subir, con el solo pensamiento de saber si aún estaban con vida. Había poco alimento, poca agua, buen indicio, ello significaba que algo se habían alimentado. Nada de nada, ni siquiera un gemido, un ladrido.

El día lunes me llama mi querida amiga Loreto, con desesperación en su voz. Marce, dejaron tres poodles, uno café, otro beige y el blanquito está atropellado moribundo. Loreto dejó todo, lo subió a su auto, lo llevó a la clínica con la intención de salvarlo o ayudarlo a dormir en forma digna. Pasaron los días, el poodle blanco no logró sobrevivir.

Con la esperanza de encontrarlos a los otros dos sobrevivientes, subía a diario para ganarme su confianza, nunca los vi, pero yo sabía que estaban vivos. Con Loreto seguíamos dejando su alimentación, su agua, imperdonable era que nos olvidáramos. Llegaron las lluvias de invierno, morirán, nos decíamos, pero no nos daban opción de acercamiento. Solo nosotras sabíamos que ellos existían, si por alguna razón a Lore no le alcanzaba el alimento, me avisaba y yo subía a respaldarla, pero nunca los dejábamos sin su ración. Con el tiempo fueron tomando algo de confianza, aprendieron que días, que hora, nosotras nos aparecíamos por ese camino. En medio de las ramas nos miraban, nos sentíamos observadas, no hacíamos nada, solo los saludábamos casi a gritos para que reconocieran nuestras voces. Al momento de subirnos a nuestros vehículos, ellos se acercaban, pero siempre pendiente, estar atentos en caso que nos devolviéramos. Un día al mirar por el espejo retrovisor veo que van siguiendo mi auto, al rato no los vi mas, supuse que se habían devuelto.


A la semana siguiente, antes de subir al camino paso a saludar a mi querida amiga Carmen, cuando de repente se me viene encima una perra café, sucia, pelada, hedionda. Mi asombro fue grande y le pregunto: ¿Qué haces aquí?...la conoces?...sí, y le cuento la historia desde cuando llegó. Ella le llamaba laucha. O sea que ese día sábado ella siguió a mi auto, olió que yo entré a casa de mi amiga, y se quedó intuyendo que me encontraría, que un día llegaría ahí. Y así fue.

Volví a verla a la semana siguiente,
imposible olvidarme de ella, llevarle su comida especial, continuar con el tratamiento, era un deber y propósito recuperarla.
Hasta que un día Eduardo me dice que había entrado en celo, y por ende donde hay perros machos, perras en celo, se cruzan. No sabía que hacer, llamo a mi gran amiga Morita, quien al saberlo, de inmediato fue la primera en incentivarme, tráela, me dijo, pero a donde?. En mi casa está Rayo, no puedo llevarla. A lo que me contesta, a la mía. No podía creerlo, Dios me estaba dando la oportunidad de sacarla del camino, las palabras de mi padre llenan mi mente, cuando se nos presentan oportunidades, debemos aprovecharlas, de lo contrario jamás hubiese realizado aquel programa de Canal 13. La vida te da sorpresas.
De bajada por la noche la paso a buscar, ella sabe que está en buenas manos, va confiada, me la llevo donde Morita, ahí le doy su primer baño, le hago su primer corte de peluquería. Me asombra que ya tenga pelo casi en todo su cuerpo, solo faltan los codos y parte de sus orejitas. Aun tiene heridas. Luce orgullosa su collar.


Su piel ya está en recuperación, pero falta lo mas importante, quitarle la tristeza de sus ojos, esa tristeza que solo conoce el abandono y la traición. Aun me quedaba mucho por hacer. Sus ojos se iban en mi mente, esa pena profunda me motivaba a seguir. Por que será que siempre me voy por los mas desválidos?, por los mas necesitados. Termina su celo, la voy a buscar y me la llevo a mi casa. Debo seguir recuperándola para poder entregarla en adopción, de lo contrario nadie la querrá.

En casa comienza a ganarse el cariño de mi gente, aprende a respetar a mis perros, me percato que es obediente, entendida, tremendamente humilde.
Decido esterilizarla a sabiendas que yo sufriré sus dolores post operatorios, todo va bien, y mejor aún cuando descubro que es capaz de subirse a la cama. Desde ese momento le llamo la señora.
A medida que pasa los días, me voy dando cuenta de su caracter, es tranquila, cariñosa, insegura, temerosa, cuando siente miedo su corazón se llega a salir de su pecho, no le gustan las lluvias, tampoco el sonido del teléfono, aprendió a quitarle la pelota a nuestro Rayo Boy, lucha por una de mis manos para que la acaricie, y si mi mano no puede, busca otra. Se da cuenta que todas las manos de mi casa están siempre ocupadas. Se sienta a esperar sin pedir, solo espera a que haya una mano libre para acariciar. No importa donde esté esa mano, ella la busca y la encuentra.

Ahi empieza mi preocupación, Catita, está esterilizada, recuperada ya al cien por ciento, debo cumplir mi palabra, buscar una familia con valores que la acepte como es, le tomo fotos, la subo a páginas con la sola intención de devolverle lo que un día le quitaron, el amor de mascota. Son decenas los llamados. No puedo entregarla al primero, trato de buscar la familia mas parecida a nosotros con el temor que ya no quiera irse de mi hogar.
Facebook, me devuelve el encuentro de una compañera de juventud que por años he dejado de ver, Patricia me llama para pedirmela en adopción. A ojos cerrados se la voy a dejar a su casa, ellos la reciben de mil amores, será su única mascota, la mas esperada luego de haber sobrepasado la muerte de su anterior perro, han pasado casi dos años de no tenerlo.

Confiando en ella se la dejo. Me despido, veo lágrimas en sus ojos, esas lágrimas no me las pude sacar durante toda la vuelta, solo pensaba en ella, llegamos a casa, algo había en mi casa que no estaba, mis ojos la buscaban sin encontrarla. Esa noche me costó quedarme dormida, mi pensamiento estaba con ella.

Al día siguiente llamo a Patricia, me dice que todo está bien, me quedo tranquila, cuando al rato me vuelve ella a llamar para decirme que no, que no estaba bien, que Catita ha llorado toda la noche con su cabecita mirando por la ventana a la calle, no quiere comer, ni siquiera tomar agua. Mis lágrimas comienzan a caer. No, nunca mas me digo. Me dicen que tengo que dar tiempo, que aun es luego para que se acostumbre.
No hay tiempo para mí cuando sus lágrimas llegaron a mi corazón.
Mi corazón se hunde.
Me subo al auto y parto.
Llegando a la casa, ella me está esperando, solo mirarnos bastó para decidir que me la llevaría nuevamente a mi casa. Se sube al auto feliz, su cola se mueve como plumero de un lado a otro, va contenta, sus ojos empiezan a brillar, Catita llora, es la vuelta al hogar.

Durante el camino le converso:
Sabes Catita, ha sido una de las noches mas largas que he pasado, no he dejado de pensar en tí, me siento culpable de no darte lo que tu quieres, debes saber que antes que tu hay mas perros dueños de mis caricias, ellos están por muchos mas años. Ella solo me mira, a ratos pasa su lengua sobre mi mano, quiero imaginar que me entiende. Si tu crees poder soportar la espera de que mis manos te acaricien, no ponerte celosa ni siquiera con Rayo cuando le muerdes sus patitas para quitarlo de mis brazos, si tienes tanta paciencia para esperar, esta es tu oportunidad de quedarte, sin condiciones...pero una cosa te puedo asegurar, que jamás te abandonaremos.

Mientras manejo, acariciando a ratos su lomo, ella va tranquila, confiada, mis lágrimas no cesan de caer. Llegamos a casa, se baja corriendo, le ha cambiado la vida, se la recorre toda, a cada perro olfatea saludándolo como tratando de verificar que no se equivocó, se va directo al patio, se toma casi toda el agua. Al rato duerme, pero duerme durante todo el día y la noche.


Desde ese momento Cata es parte de mi hogar, es la compañera de Rayo, ambos son parte de nuestra familia. Aprendió a jugar, a quitarle el quién vive a los demás por una pelota de tenis a esperar pacientemente que unas manos estén desocupadas, y cuando las ve desocupadas se tira a ellas como abeja a la miel...jajaja...esa es mi Cata, una perra cobarde, que le tiene pavor a la lluvia y al viento, a la campana del teléfono, que no le gusta estar sola y su mejor manera de demostrarlo es protestar tirando la ropa al suelo en el patio, tiene una fuerza de voluntad increíble para hacer dietas y bajar de peso cuando yo no estoy, Catita es ella, así la aceptamos, le entregamos lo mejor de nosotros sabiendo que nosotros para ella somos lo mejor que le ha pasado en su vida, y lo que es sublime, es que Catita nos ama con solo mirarnos.


Mirarla como está hoy nos llena de emoción, sobre todo saberla feliz dentro de nuestro hogar, ella ocupa su propio lugar, lugar que se ha ganado con paciencia y bondad.

Hoy observo sus ojos, los comparo con la primera foto que le tomé, hay una enorme distancia desde aquel día y el de hoy.

Tal vez se pregunten ¿que pasó con su hermano?...hasta el día de hoy lo busco, sigo dejando su comida y agua en el mismo lugar, cuando vuelvo no encuentro, eso me da pauta a soñar que aun vive. Últimamente no lo he visto, quiero seguir soñando que lo encontraré, he llevado a Catita al lugar, pero ella se asusta y se vuelve a subir. Los perros tienen recuerdos, esos recuerdos también los perturban.

Término de año, es rico compartir que no todo en la vida es triste, de todas esas tristezas vividas, dejalas que se las lleve el año viejo, toma lo bueno de este año, cúbrelo de abrazos apretados para llevarlos al siguiente año. Todo lo negativo dejalo atrás, no vuelvas a mirar, lo que te dañó, ya dañó, ahora levanta tu cara, mira de frente y avanza, esa soy soy. Un ser humano como muchos de los que se acercan a esta página a leer mis palabras, un ser humano que disfruta tanto sus alegrías como sus penas, sabiendo que el bien siempre triunfa sobre el mal, y que la maldad tarde o temprano se devuelve. Haz el bien sin mirar a quien. Cerrando círculos.

Todo engrandece...hasta el amor a los perros.

Solo hay que saber entregarlo...Dios multiplica el amor.


FELIZ
"AÑO NUEVO"

Les desea


LOS PERROS DEL CAMINO





5 de noviembre de 2009

"Yaqui".


Mi primer perro fue Yaqui, un perro foxterrier blanco que nació poco antes que yo viniera al mundo, me fue regalado por unos compadres de mis padres. Al comienzo le llamé Serrucho, Martillo, nombres que se me venían a la mente, al tun tun como niña chica. A medida que pasaban los años, yo crecía junto a Yaqui, el fue mi primer amigo, el que con un lengüetazo sobre las lágrimas que caían por mi rostro después de una retada negativa merecida, devolvía la sonrisa plena a mi cara sonrojada de tanto llorar. Sentía sus ojos oscuros mirándome y yo sonreía, era mi mayor premio, entonces lo tomaba con mis brazos pequeñitos, lo abrazaba, que exquisito era olerle, si, llenar mi nariz de ese olor a perro transpirado cerrando los ojos para que nunca se me olvidase. Hasta el día de hoy, estando sola, cierro mis ojos y vuelvo a aquellos maravillosos días de infancia. Yaqui siempre fue mi amigo, era un poco mayor que yo, celebrábamos los cumpleaños casi juntos, aprendió a andar a mi lado desde cachorrito, solo con su collar, en ese tiempo no habían las correas para tirarlo, a lo mas se amarraba con un cordel, era tan inteligente que sabía a la hora que comenzaba el día, la hora en que yo me iba al colegio a tomar la micro, y cuando me bajaba de esta, el primero en bajarse era el, sabía como subirse camuflado al bus para que el chofer no lo echara para abajo, se iba directo bajo el primer asiento. Habían veces en que yo solo me daba cuenta cuando se bajaba, y cuando lo hacía antes de subir, lo tomaba en brazo y me devolvía una y otra vez a dejarlo a casa, era un balazo para arrancarse y seguirme. Las veces que lograba hacer leso al chofer, me seguía hasta el colegio, ahí era otro tiempo mas en que yo entrara al colegio, cerraban la puerta cuando de repente en clases la profesora preguntaba, en la puerta hay un perrito, y con tono un poco irónico decía ¿a quién busca?...y yo entre orgullosa y con vergüenza, me levantaba del asiento, volvía a tomarlo en brazo para ir a dejarlo a la puerta de calle. Ahí Don Melitón, el portero de la escuela, siempre se reía y me decía...otra vez. Lo echaba para la calle, pero Yaqui buscaba la reja de fierro para meterse entre los barrotes y volver de nuevo a la sala de clases. Ya cuando veía que el cuidador se estaba aburriendo con el show, colocando mi cara inocente lo convencía para que me lo tuviera en su salita hasta que tocaran la campana. ¡Que rabias me hacía pasar!...uyuyuuui, pero yo lo amaba, era mi amigo. A nadie más que a mí le sucedía que un perro me acompañara al colegio. Lo más exquisito era cuando tocaban la campana, agarraba mi bolsón de cuero, sobre el delantal cuadrillé me lo cruzaba a mi cuerpo, salía corriendo despavorida a la puerta del colegio donde mi fiel amigo y compañero me esperaba. Le hacía cariño y le decía, vamos Yaqui, a patita pa’ la casa. Y el, movía su cola, se ponía a mí lado y partíamos uno junto al otro, a veces corriendo, otras caminando, tirándole piedras que me traía o tocábamos el timbre de alguna casa y arrancábamos. Lo mas divertido era cuando llegábamos a casa, nos habría la puerta mi madre, que se asombraba de verlo, y éste, decía, con razón los chiquillos no lo encontraron. Yaqui se iba directo al patio donde lo esperaba su casita.

Cuando llegaba la época de irnos a veranear por la colonia donde mi padre trabajaba, Yaqui era el primero en subirse al camión que nos transportaría al bosque de Ventanas. Siempre fue con nosotros, era un patiperro, hasta ayudaba a armar el campamento. Por las mañanas temprano nos levantábamos, tomábamos desayuno y nos íbamos junto a mis padres y hermanos a caminar por la orilla de la playa, aquella playa que yace plena y pura en las imágenes de mis recuerdos, hoy transformada en una mugre por dar paso al progreso económico de nuestro país. Yo llevaba mi balde para llenarlo de conchitas que tiraba el mar, y Yaqui siempre corriendo de un lado para otro. Mi perro era feliz con nosotros. Hubo veces en que se perdía de nuestro rumbo por quedarse jugando con algún otro, pero siempre llegaba en donde estábamos. Era el perro más pocero para tomarse fotos. Las fotos en blanco y negro son originales de época.
Desde siempre tuve este amor por los perros. Yaqui me acompañaba a bañarme en el mar, quedaba estilando entre ladrido y ladrido para que me saliera, luego se iba a la arena y se sacudía sin importarle quién estuviera a su lado. Menos mal que había bastante espacio en esa tiempo para acostarse guatita al sol de lo contrario nos hubieran tapado a garabato limpio, mientras a Yaqui con mis hermanos lo cubríamos con arena, dejándole solo su cabecita afuera, y le gustaba tanto que lo hiciéramos que ni siquiera se movía.
Siempre estuvo sano, y eso que solo se le ponía la vacuna antirrábica, además se alimentaba de las “sobras” que dejaba mi madre de nuestra comida, Yaqui comía de todo, y nunca estuvo enfermo.
Llegaba el tiempo de volver a Santiago. Aquí era cuando comenzaron mis problemas. Se valía tan bien solo fuera de casa, “callejeando”, que a primera hora cuando mi padre se iba al trabajo no se daba cuenta que se le escapaba el perro, Yaqui desaparecía sin saber donde estuviera. En ese tiempo los martes y viernes pasaba el “maldito camión de la perrera municipal”, eran horribles aquellos días para mí, cuando les tocaba pasar y Yaqui sin saber de su existencia, se arrancaba a recorrer las calles. Entonces me iba hacia la calle a buscarlo justo donde el asqueroso camión se detenía yo con mis ojos super abiertos, lo buscaba entre tantos perros “vagos” que cazaban por medio de redes hombres con sus mamelucos azules o plomos hediondos a excrementos y basuras. Como niña chica que era, les gritaba que los soltaran que ahí estaba mi perro, como gritaría que hasta me daban permiso para que lo buscara dentro del camión, pobre que se me arrancara algún perro por casualidad me decían, luego de asegurarme que no estaba, me iba con la cabeza gacha preocupada por no haberlo encontrado, al llegar y abrir la puerta de mi casa Yaqui salía a encontrarme moviendo su cola, ahí lo retaba castigándolo dentro de su casa y sin contacto. Al patio.

Aquellos recuerdos del camión de la perrera municipal, nunca los he podido sacar de mi mente, cada vez que un perro se perdía en el sector era señal que el camión lo había atrapado, ahí si el dueño consideraba que su perro era importante, iba en su busca y si lo alcanzaba lo traía de vuelta, de lo contrario los propios vecinos echaban a los perros para la calle en el momento que pasaba tan magno vehículo para que se llevaran a sus mascotas, sin importarle el dolor que ello causase. Rara vez volvía a ver a los perros de los vecinos. Y al preguntarle a ellos por su perro, era tan “normal” que me respondieran, se lo llevó la perrera. Supieran la rabia que me daba, y a pesar de ser tan niña, yo sabía que hacían mal, y sentía que yo debía hacer justicia por aquellos perros inocentes que entregaban a la perrera, sencillamente no saludaba mas a los vecinos que traicionaban a sus perros. Y créanme que a varios de ellos nunca mas volví a saludar, pero levantaba mi frente y los miraba como recriminando lo que habían hecho, y eso que era “normal” tirar a los perros para que el camión de la perrera se lo llevara.

Íbamos a cumplir con Yaquí casi doce años. Un día llego a casa de vuelta de la escuela, abro la puerta, me pareció extraño que no saliera a encontrarme, le pregunto a mi madre por Yaqui, y me responde que se había arrancado en la mañana y aún no había vuelto. Tomaba once y me iba a recorrer todas las calles del sector por donde se suponía que el estuviera, a veces lo encontraba y lo llevaba de vuelta, pero hubo una vez que por mas que recorrí las calles una y otra vez, mi Yaqui nunca mas volvió. No hubo noche que no llorara por no encontrarlo, nunca perdí la esperanza de hallarlo, todos los días llegaba del colegio y me iba en su busca.

Esta es la historia de mi Yaqui, la primera mascota que tengo en mi vida llena de recuerdos. Pasaron los meses quedándome con la idea que se perdió o el dolor mas grande que se lo llevó la perrera. Fue ahí cuando mi madre al ver que mi pena no decaía, trajo otro perro a nuestro hogar.

Pasaron los años, yo crecí y un día conversando con uno de mis hermanos, sin querer se le sale que Yaqui había sido atropellado…¿Cómo que atropellado?...le grité y me cuenta su historia: yo me había ido a la escuela, alguien abrió la puerta y Yaqui salió vuelto loco en mi busca. Al poco rato vino un vecino avisar que a mi perro lo había atropellado una micro. Jaime, mi hermano mayor que estaba en casa salió corriendo a buscarlo…las lágrimas están cayendo sobre mis mejillas…al rato llega de vuelta con mi Yaqui muerto, en brazos, totalmente ensangrentada su ropa. Yaqui fue enterrado antes que yo llegara. Al preguntarle a mi madre por que me lo ocultó, respondió que había sido lo mejor para que yo no sufriera tanto como lo quería. No juzgo la decisión. Una madre no se juzga.

Solo se que ese perro que amé con todas mis fuerzas inocente en la infancia, marcó mi vida para toda la vida, entregarme sin condiciones a los perros, por que de ellos he aprendido a aceptar a las personas como son, aprendí la paciencia, la fidelidad, la lealtad, a entregarme, a confiar…aprendí a amar a los perros.

Esta es la historia de un perro como cualquiera que le encantaba salir a recorrer las calles, es el típico "perro callejero", un perro que siempre tuvo dueño, un perro inteligente que se las arreglaba cada día para salir a sus aventuras, y luego volver a su hogar donde lo esperaban y era bien recibido, a pesar de llegar con un olor fétido en su cuerpo revolcado en el escremento de caballo o perro muerto, que murió bajo las ruedas de un bus. La vida nos enseña a través de pruebas o experiencias a ser mejores personas, mejores humanos. Nunca mas un perro mío ha salido a la calle sin su collar, ni su correa.

Quise contarles la historia de mi Yaqui, y la repugnancia que siento ante el camión de la perrera. El tiempo ha pasado y no en vano, intento educar sobre tenencia responsable de mascotas para que no hayan mas Yaquis muertos atropellados. Durante años salí de madrugada a recorrer las calles de mi comuna cuando alguien me avisaba que andaba un camión municipal sospechoso en tal calle, y créanme que si esto vuelve a suceder me tendrán de nuevo en las calles, tenga la edad que tenga.


"¡Cuán pocos son los que piensan justamente
sobre los pocos que piensan!
¡Y cuántos que creen pensar y...
no piensan nunca!"




NO MAS PERROS ABANDONADOS

Marcela Opazo
losperrosdelcamino


"Un perro no tiene por que andar en la calle solo, debe salir a pasear tirado de una correa de la mano de su dueño, de lo contrario se convierte en un perro callejero." No dejes que tu perro se convierta irresponsablemente en un perro callejero."

28 de octubre de 2009

"Kitty Messua"

"FELIZ CUMPLEAÑOS"

KITTY MESSUA



MI PRINCESITA DE ALGODÓN

Eres mi princesita de algodón, la sonrisa de mis días,
la luz de mis noches...11 años a mi lado

TE AMO.

15 de agosto de 2009

"Perros vagos..."

La gran mayoría de las personas se queja de que los "perros vagos" hacen estragos en las ciudades, en las afueras de los colegios, en las plazas, donde quiera que vamos nos encontramos con ellos, lamentablemente es verdad, le guste a quien le guste, es nuestra realidad. No faltan los ignorantes que se quejan de los perros, digo ignorantes por que de seguro ellos nunca se han puesto a pensar en el ¿por qué existen los perros vagos?.
Para empezar para mí no existen los perros vagos, existen perros abandonados y callejeros, excluyo de estos a los perros domésticos.
Empecemos desde un principio.
Hay alguien humano que quiere tener un perrito, un cachorro, lo consigue, lo lleva a su casa, juega con el, se siente feliz con el pequeño "juguete" que se mueve, pareciera que tiene pilas, corre, se da vueltas, trae pelotitas, come poquito, defeca poquito, orina poquito, en realidad todo está bien, hasta que el cachorro tiene por naturaleza la horrible idea de crecer, empieza a crecer, y como empieza a crecer, todo crece, empieza a molestar, todo molesta, gastar mas dinero en comida, llevarlo al veterinario, recoger sus mojones que ya no son pequeñitos, secar sus pozas de orina que ya no son pocitas, que el patio le queda chico, que ladra demasiado fuerte...en realidad todo molesta. Hasta que un día "su dueño" decide que el perro ya no es un juguete, es una molestia para todo, ya no les sirve, sus hijos ya crecieron, ni tampoco lo toman en cuenta, es aquí cuando lo empiezan a echar a la calle con el motivo que está aburrido, pero la verdad es para que vulgarmente vaya a "cagar y mear" afuera, así no ensucia la casa, hay menos trabajo que involucre a su mascota. Así se comienza, lo echan fuera de su hogar para que vaya a dar una simple vuelta, hasta que el perro sin querer queriendo como dice el Chavo, se empieza acostumbrar a estar en la calle, encuentra que lo pasa mejor afuera, descubre que hay seres que son iguales a el, que hay más que ver afuera de su casa que dentro, hasta amigos verdaderos puede encontrar, entonces cada vez que le abren la puerta se va a callejear por las calles, se mete a las basuras, a los desperdicios que dejan las ferias, y cuando por la noche oscurece nuevamente vuelve a su casa, hasta sin hambre. El dueño irresponsable, se pone contento que el perro ni siquiera esté gastando en comida, que bien, el perro ya no gasta, pero este dueño ignorante, no piensa ¿que come?, ¿en donde come? y es ahí que el perro empieza a llevar las infecciones que encuentra en las basuras hacia su propio hogar, donde están contentos por que ya no hace gastar como antes. ¡Que bien!... ¡Bravo, felicitaciones para ese dueño honorable!

En otro hogar pasa lo mismo, pero ahora con una perrita, la perrita entra en época de celo, etapa normal en los mamíferos, nadie de las personas que estaban a su cargo lo sabe, y la dejan salir a la calle bajo las mismas circunstancias, en eso los perros que ya se encuentran en la calle, por instinto se dan cuenta del olor que expele la perrita, la empiezan a seguir, ya no es uno, sino varios y siguen los problemas, ya no tan solo hay mojones en las calles que nadie recoge, algunos los pisan, echan garabatos en contra de los perros, los maldicen. Así se forman las levas, las jaurías por agarrar el que tenga mas poder, para montar a la perra, se viene una y otra pelea entre los mas "cabrones", la gente se enoja, se enfurece, son actos que vemos a diario en las comunas sobre todo mas pobres de nuestra ciudad, donde la educación no alcanza a llegar en forma completa. Uno de los perros logra cruzar a la perra que no puede explicar lo que sucede, tiene sexo con uno, con otro, con otro, y así va pasando el día. Ella adolorida, sangrando, logra zafarse y por escabullirse se arranca, los perros la comienzan a seguir, ella cada vez se aleja mas y mas de su casa, de sus alrededores, y la vuelven a montar, vuelve a quedar "pegada". No falta la estúpida gente que piensa que tirándoles agua, se "despegan".
La misma ignorancia, la falta de educación los lleva hasta inclusive a tirarles agua caliente...que barbaridad. Otros supuestamente mas inteligentes, comienzan a tironear de cada lado de los perros, hasta despegarlos, sin saber que así solamente les están produciendo daños irreparables, el perro queda con el pene afuera sin lograr contraerlo. La perra se desorienta, no logra volver a su casa, pasan dos meses de un lado para otro, hasta que un buen día la naturaleza envía el aviso de parir a sus cachorros, que nunca ni siquiera "pensó" en traer a este mundo. Los pare en las calles y si tiene la suerte de encontrarse con personas de corazón noble, la podrán ayudar y salir adelante, de lo contrario esos perros se criaran en las calles para seguir aumentando la población canina, así la cadena no termina nunca. Y cuando ya el aburrimiento de las personas es tremendo por no saber como actuar ante el perro, sencillamente lo toman, lo suben a un auto, se van retirados de la ciudad, de su hogar, lo mas lejos posible con su asquerosa conciencia, a lugares donde solo algunos llegamos, ahí en medio de la oscuridad, abren la puerta de su auto, y con este en movimiento...lo tiran, sin importarles que el perro esté vivo o muerto. Así de fácil es deshacerse de las mascotas que un día les dieron alegría a sus hijos, a su hogar.

Me acuerdo cuando yo era una niña, existía la "perrera" que pasaba dos veces sagrados a la semana, martes y jueves, su trabajo era recorrer las calles de las poblaciones, hoy también villas, pasajes, plazas; con el solo fin de que un trabajador con una enorme malla en sus manos corría tras los perros para alcanzarlos y “tirarlos” arriba de un enorme camión donde no se podrían bajar, luego eran llevados a la municipalidad de cada comuna, esperaban dos a tres días para que sus dueños los fueran a retirar, pagando una multa como un llamado de atención y los que no eran retirados sencillamente "era normal" eutanaciarlos y luego botarlos a la basura. Así de simple era el término de los perros callejeros.

Siempre me crié con perros, en ese tiempo yo tenía a Yaqui, un perro fox terrier de color blanco puro, hermoso y terriblemente inteligente, pero que de repente le gustaba salir a callejear, era horrible para mí levantarme por las mañanas los días martes o jueves, y descubrir que mi perro se había arrancado a la calle, me desesperaba, y sin que mi madre se diera cuenta, salía a buscarlo, me iba corriendo tras el camión, y cada vez que veía que el hombre llevaba un perro dentro de la gigante malla, me ponía a pelear con ellos y aprovechándome de que era una niña, hasta de patadas les daba, de lo contrario les suplicaba que me dejaran ver los perros que llevaban en el camión por si estaba el mío, cuando lograba hacerlo, me devolvía casi tranquila a esperar que mi amigo Yaqui volviera a casa, cuando llegaba, a veces súper hediondo, mi madre lo retaba y de una palmada en su traste se iba al patio. Yaqui tenía la particularidad de ir a revolcarse en la caca de los caballos, era horrible, pero yo lo tomaba, lo metía a escondidas a un tarro con agua helada con detergente y lo bañaba para que no lo pillaran que venía sucio. Era una tortura cada vez que despertaba y me daba cuenta que mi Yaqui no estaba. De eso han pasado cuarenta y cinco años, hoy gracias a Dios, no hay perreras, pero sí, las calles lamentablemente por falta de educación están llenas de perros, perros que NO TIENEN CULPA alguna de estar en las calles, perros que NO TIENEN CULPA, de estar abandonados.

Todo esto me lleva a mostrarles este video que mostró Chilevisión

http://www.chilevision.cl/home/index.php?option=com_content&task=view&id=190207&Itemid=81

Al mostrarles este video, no me refiero solamente a la comuna de Puente Alto, sino también a varias comunas mas que están en similares circunstancias. Puente Alto cuenta hasta con una clínica móvil para esterilizar, y además da dos esterilizaciones gratuitas por casa. Veánlo aquí

¿De quién es la culpa?


Aquí la culpa no es de los perros, los ignorantes les echan la culpa a los perros, léanlo bien, la culpa no la tienen los perros, por que cada perro abandonado existente, es por que hay un humano irresponsable, aquí la culpa no es de los alcaldes, ni de las municipalidades, la culpa es de todo un país, por no existir una verdadera educación en tenencia responsable de mascotas, por no existir una ordenanza nacional, o ley que castigue el abandono de perros.

Aquí lo que hace falta y el estado no quiere entender es educación, educación en base a ordenanzas, publicidad, castigo y cárcel por abandono de mascotas.
Esto es lo que necesita un país, no que un alcalde cualquiera que sea, que se sienta con atribuciones y poder, por ejercer un cargo público que se exprese de la manera que lo están haciendo, diciendo que quienes les den comida a los perros abandonados, se los lleven a sus casas. Se supone que los alcaldes elegidos, han sido elegido por votación democrática por personas que un día creyeron en lo que este, como persona podría entregar en bien de una comunidad entera. El que la gente que humanamente demuestre su cultura alimentándolos, no significa que tenga que llevárselos a su hogar. Señores alcaldes, esto no es un problema de comunas ni municipalidades, sino de Gobierno.

Ya está bueno de tirarse la pelota de un lado para otro, lo que sí está mas que claro es lo que dijo el Seremi es real, no hay nadie que tenga derecho o atribuciones de matar perros, por favor de esto que les quede claro. No hay municipalidad que tenga derechos a matar a los perros abandonados.


Lo que aquí existe es falta de educación en TENENCIA RESPONSABLE DE MASCOTAS.





Marcela Opazo
losperrosdelcamino

10 de diciembre de 2008

Atención Temuco y alrededores.

El domingo 14 de Diciembre a las 16 hrs., en la plaza Villa Santa Carolina, camino Viejo Cajón, pasando la vega monumental, se llevará a cabo una jornada de tenencia responsable de mascotas.
Si quieres participar, solo tienes que tener cariño y ganas de hacerlo.

Habrá clases y charlas sobre tenencia responsable de mascotas,
actividades para niños y muchas cosas mas, serán muy bienvenidos, siempre son ellos los mas agradecidos, amigos canes y felinos te estarán esperando.
Invita Agrupación Protectora Canes y Felinos.
Escribe a: canes.felinos@hotmail.com si tienes alguna duda al respecto,y no tengas miedo de denunciar maltrato animal.

También puedes visitar su página para mas colsultas.
http://www.apcftemuco.es.tl/




Marcela Opazo
losperrosdelcamino

"Perrotón en Villarrica"

Atención ciudades de:
Villarrica, Pucón, Loncoche, Huiscapi, Lican Ray, Freire, Ñancul:


Invitarlos a participar de una Jornada de Tenencia Responsable de Mascotas, a realizarse en la ciudad de Villarrica convocada por la Protectora "Ama" Amigos de los Animales, a llevarse a cabo el sábado 13 de Diciembre en el frontis del gimnacio Municipal.

Constará de actividades artísticas, educativas y culturales, se espera la presencia de la comunidad de Villarrica en pleno, participando, compartiendo y colaborando por el bien común...que son nuestras mascotas.

Los objetivos de la PERROTON son los siguientes:

•Crear conciencia en la comunidad sobre la tenencia responsable de mascotas.
•Generar recursos para el albergue que hoy cuenta con aproximadamente 120 perritas/os.
•Generar a través de la sensibilización mayor rotación de animales en el albergue. Ya que hoy es imposible seguir rescatando perros de la calle por no contar con espacio.

Para apoyar esta actividad se organizó el primer concurso de cuentos y pintura donde el tema son los perros. Se invitó a todos los colegios de la comuna de Villarrica y la premiación se hará en este evento.

Para las actividades artísticas contamos con algunos grupos locales de música, grupos de danza árabe y aeróbica. Y como dice nuestro slogan:
“Un perro de la calle, una responsabilidad compartida”

Finalmente, los invitamos a todos a venir y apoyar esta causa

Protectora “AmA” (Amigos de los Animales)

Deseándoles toda la suerte del mundo para que la jornada sea un éxito en la ciudad de Villarrica.




Marcela Opazo C.
Los Perros del camino

9 de diciembre de 2008

"Aprendamos a ser un buen amo."

Decálogo de un buen amo.

1º.- DAME, sobretodo tu cariño: lo necesito más que cualquier otra cosa, los perros somos unos sentimentales terribles...

2º.- PROPORCIONAME buena alimentación, basta un plato abundante una vez al día, cuando soy perro adulto, me gustan las frutas y verduras (aunque no lo creas) y, por supuesto, nunca debe faltarme el agua.

3º.- PERMITEME hacer ejercicio: necesito correr porque, como tú sabes desciendo del lobo, por eso tenme en un amplio patio o llévame a donde pueda jugar sin peligro.

4º.- ARREGLAME un lugar abrigado para dormir, me gusta tener mi casa donde pueda recogerme cuando llueve o hace frío.

5º,- NO ME DEJES nunca en la calle, no quiero morir en la perrera municipal, ni bajo las ruedas de un coche, ni sobre la mesa de experimentación de un laboratorio, cierra tu propiedad con una buena reja y no dejes abiertas las puertas (acuérdate que hay también ladrones).

6º.- CUIDA mi salud, llévame al veterinatio cuando me notes dolorido, resfriado o triste, vacúname contra la rabia y contra el moquillo, cepíllame en vez de bañarme ó, si me bañas, sécame bien, pues la humedad me perjudica.

7º,- NO ME TENGAS amarrado, si tienes que hacerlo, suéltame con frecuencia, si no puedes soltarme, colócame una cadena corredera sobre un alambre grueso y largo, tendido entre dos arboles o postes.

8º.- ENSEÑAME a obedecerte y ayudarte, me gusta aprender y demostrarte mi inteligencia, pero hazlo con paciencia y cariño, nunca con golpes o a gritos.

9º.- TRATAME con justicia, no descartes en mí tu mal genio ni me hagas pagar culpas ajenas, trata de comprenderme, aunque a veces te cueste, no olvides que TU eres el ser racional...

10º.- NO ME ABANDONES jamás, sé tan leal conmigo como yo lo soy contigo, si algún motivo insuperable te obliga a separarte de mí, prefiero que me hagas dormir para siempre, sin que yo lo sepa antes de dejarme en manos de extraños o echarme a la calle...ES LO PEOR QUE PUDIESES HACER...ABANDONARME...NO LO HAGAS NUNCA. Esto es lo que sucede, la soledad, el abandono...LA MUERTE.



14 de octubre de 2008

Tenencia Responsable.



23/01/07
Hablando de Tenencia Responsable, las personas no entienden nunca. Como meterles en la cabeza para que puedan entender lo que es?
Lo digo porque hace poco fuí hacia el camino de Lo Planella, esto esto está ubicado en el paradero 26 de Av. La Florida, hacia la cordillera, arriba, al final del camino, donde están ubicadas las parcelas, justo en una de ellas hay perros Boxer, toda una familia, la foto es testigo de lo que digo. Cada vez que pasa alguien estos perritos salen por un lado a proposito a la calle, y sus dueños ni siquiera se preocupan, sino que los dejan salir sin ponerle atajo. Estos perros sí que son un peligro público, pero ellos no tienen ninguna culpa, sino sus dueños que irresponsablemente no los educan. Los culpables son los dueños, son ellos los que piensan, no los perros.

Les dejo este pensamiento, para que lo mediten y nos den su opinión. ¿Como hacerles entender a los dueños de su irresponsabilidad?

Gracias por todo y la excelente energía positiva que entregan, y para aquellos que aun no entienden que aquí no se pasa a llevar a nadie, sino que es educación tenencia responsable de mascotas.

NO AL ABANDONO DE PERROS

Marcela Opazo

13 de octubre de 2008

"Vergüenza...animal"


Con mucha pena me enteré de una noticia por medio de Tvn., donde se dió a conocer el caso de un perro mestizo pastor alemán, detenido y apresado, su pecado, había dado muerte a una guagua de diez meses de vida, que supuestamente estaba en el patio de su casa, en un andador, en compañía de algunos adultos.

Las entrevistas, siento que dejan mucho que desear. Las imágenes de ver a un simple perro tratado "espantosamente como humano", sin serlo, lo encuentro vergonzoso de parte de quienes retiraron a este perro de la casa para ser llevado a sacrificar. Con el hocico brutalmente amarrado, ni siquiera con un bozal decente, cadenas de grueso calibre que le colgaban para ambos lados amarradas a sus patas, y mas encima un cordel que lo cruzaba duramente a través de su espalda donde era tirado por dos personas que no dan la cara.


Como se pueden comparar un hombre y un perro?
Si el hombre tiene el privilegio de llamarse humano, un perro solo actúa por instinto. El perro no sabe lo que hace, y cuando me refiero a un perro, me refiero a un animal, solo que en este caso en forma personal amo a los perros.

Desde ya pido disculpas si estoy equivocada, (demuestrenme que lo estoy, por favor), pero no podía quedarme en silencio por la forma en la cual fue tratado el animal, vuelvo a repetir, que solo actúa por instinto. ¿Porqué no se le dió algún sedante en caso que éste estuviera embrutecido?...Creo que habría sido mas humano, el haber actuado como tal. Como si el perro hubiera sido un buscado asesino y delincuente. Cosa que no ocurre con los verdaderos asesinos y delincuentes, que a los tres días ya andan haciendo de las suyas por las calles de nuestras ciudades.

Pena, impotencia, rabia e ignorancia. Fíjense en la última imagen, en sus ojos...de no saber porque se le maltrata.

Me dió vergüenza ser humano.


Donde está la dignidad de un humano, frente a un perro?
Donde está la dignidad de un perro, frente a un humano?

Quienes no lo vieron pueden hacerlo aquí:

http://noticias.tvn.cl/detalle.aspx?IdC=264703&IdS=1


Ahora, opinen...¿estoy equivocada?...¿era necesaria tanta bestialidad de parte de carabineros al ser retirado el perro?

Si el perro hubiera tenido alguna chance de ser defendido, tengan la seguridad que yo hubiera sido su defensa. No acepto lo sucedido, pero el perro aquí no tiene culpa, son los humanos los que deben aprender a enseñar a sus mascotas, esto se pudo haber evitado, pero no lo hicieron.
Una guagua de diez meses, ya anda para todos lados en un andador o gateando por el suelo, la guagua no sabe:
...que meter la mano dentro de la comida de un perro cuando éste, está comiendo, no se hace.
...no sabe que tirarle la cola a un perro, no se hace.
...que intentar meterle su manito en el hocico, no se hace.
...que tomar fecas con sus manos y llevarselas a la boca, no se hace.
...que tomar agua de la fuente de su mascota, no se hace.

Se los digo por experiencia, desde que me casé mi primer hijo perruno, fue "Francisco Javier", le enseñé a respetar a sus amos, incluyendo a mis hijos cuando estos vinieron al mundo. Javier, dormía con nosotros, jamás lo "tiré" fuera de la casa porque llegaron mis hijos, o por temor a que un pelo suyo cayera en las manos de mi guaguas, era yo quien andaba pendiente de la limpieza de todo mi alrededor, Javier siempre estuvo dentro de mi hogar, amaba a mis hijos tanto como ellos a el. A ambos hubo que enseñarlos que estaba bien, y que mal, y ambos aprendieron.
Todo lo contrario, tener una mascota enseñada dentro de mi hogar, fue una gran ayuda para tener hijos sanos y hermosos de alma, donde aceptan que un perro es parte importante de nuestras vidas...no hay que olvidar que quién aprende a convivir con un perro, puede hacerlo con los humanos.

Y para que la guagua no haga todas estas cosas indebidas, por su bien, DEBE SER SUPERVISADA POR UN ADULTO, YA QUE ES EL ADULTO EL VERDADERO RESPONSABLE DE LO QUE PUEDA SUCEDER.

El perro tampoco lo sabe. No tiene como, solo por su instinto.

URGE UNA ORDENANZA NACIONAL, y ENSEÑANZA DE TENENCIA RESPONSABLE DE MASCOTAS

¡Que Dios me juzgue!

Marcela Opazo C.

NO MAS ABANDONO DE PERROS

21 de agosto de 2008

"Mia Samira"

Siento que tiran baldes con hielo sobre mi cuerpo, mi piel se eriza...mis ojos, hinchados; mi mente, en blanco…

Cuando supe que vendría al mundo, la esperé con ansias pensando que pronto haría a mi madre feliz al ponerla en sus brazos, el destino quiso que mi madre partiera de este mundo el 3 de Marzo del 2001. Mi alma se llenó de dolor, nada me sacaba hacia la superficie, me veía caer en un hoyo sin fondo, a pesar de estar siempre acompañada por mi familia, así y todo la soledad se apoderó de mí, vivía gritando en mi pensamiento el nombre de mi madre, comencé a vivir mi duelo, hasta que el día 9 de Marzo del 2001, Mikaela, empezó con anuncios de parto, le preparamos su cuna para que pudiera traer al mundo sus cachorros tan esperados. A los minutos nació una hembrita, era tan pequeñita, tan diminuta, tan frágil y débil.

Mientras su madre seguía en proceso de parto, Daniela intentaba alimentarla para que pudiera sobrevivir.
Pasaron las horas, Mika seguía en trabajo de parto, cada vez le costaba mas, yo veía que algo no andaba bien. Llamé a su veterinario Dr. Víctor Villablanca, encontrándose fuera de la ciudad, me fuí urgente a otra clínica, me sacaron dinero y más dinero por tomar ecografías y verificar así, lo que yo les decía: que había otro cachorrito que no podía salir. No hicieron nada. Cuando llega en la noche el Dr. Villablanca, le cuento lo sucedido, me cita a su clínica, me hace pasar: cesárea.
Logró sacar al cachorrito, pero ya venía en malas condiciones. Asís, falleció al día siguiente, está enterrado en mi antejardín.
Desde ese día supe que la perrita que había sobrevivido no sería de nadie más que “mía”. Así fue como la llamé Mía, Mía Samira...que significa mi alegría. Fue ella la que cambió mi tristeza por alegrías.
Empezó a crecer junto a su madre, Mika, eran las dos maravillas que iluminaban mi mundo.
Era un gusto verlas correr por mi casa jugando, ver que cada vez que Mika tomaba leche, Mía se aprovechaba para colgarse de su alimento.

Ya no tan solo Mikaela dormía con nosotros, también Mía. Un día la dejé encima del sillón, y Mía por seguirme, con tanto ímpetu va y se tira, quedando inconsciente, sacamos el auto de prisa y nos dirigimos a la clínica. Diagnóstico: tec cerrado, por golpe en la cabeza…logró sobrevivir. Desde ese día nunca más intentó tirarse de ningún lado. Al año siguiente fallece su madre, mi hermosa Mikaela, atendida por el Dr. Villablanca. Falleció producto de un paro cardiaco por dosis excedida para su peso. Mikaela, pesaba 1.8 kilo. Esa fue la última vez que el Dr. Victor Villablanca atendió a mis perros, y más encima tuvo el descaro de cobrar por su consulta. Otra la vez la muerte me llevaba de la mano.
Mía quedó tan sola sin su madre, que desde entonces pasó a ser la "guagua" de mi casa. Era todo para nosotros. Tan pequeñita, tan indefensa, que nadie se explicaba como una perrita que pesaba apenas 800 gramos y medía diez centímetros, podría ser tan inteligente con tan minúsculo cerebro.
Un día paseando por Algarrobo, un señor se acerca al auto, y me ofrece quinientos mil pesos por Mía, quedé estupefacta, mi perra no tiene precio, respondí...empecé a cuidarla con mas ahínco, no la dejaba nunca sola en lugares públicos, jamás le sacaba mis ojos de encima, la protegía de todo lo que pudiera hacerle daño. Era tan dependiente de nosotros, tan especial como ella sola, siempre tan única como su madre. Toda nuestra casa giraba a su entorno, si se quedaba arriba del sillón, de las camas, de las sillas, o del auto, ella se comunicaba para que alguien la bajara, si se quería ir a acostar o comer, hacía lo mismo...para todo se comunicaba en su lenguaje. Quién dijo que los perros no se comunican?...que gran equivocación, ellos siempre se han comunicado con nosotros, solo que muchas veces somos nosotros que no sabemos ver, porque sencillamente no queremos.
Mía, fue ganándose cada uno de nuestros corazones, especialmente el de Basilio quién se trasformó en su amo y padre, pasó a ser su todo para ella, y ella sabiéndolo así, también sacaba su partido dentro de tanto amor que éste le entregaba. Cuando llegaba mi esposo, Mía lo sentía llegar, salía de su cunita corriendo a esperarlo, se hacía la chiquitita entre medio de los demás para poder ser la primera en que la tomaran. Logrado esto, en brazos de su amo, le lengüeteaba su cara, con la sola intención de morderle su nariz, luego se quedaba tranquila esperando que Basi se sentara a comer para que la tomara en sus brazos y cenaran juntos en la mesa. Cuando viajábamos, ella siempre a nuestro lado, siempre llamaba la atención de quienes la veían, por su tamaño, por su forma de ser, por ser ella nada más. Un ser pequeñito demasiado importante para nosotros, y eso que para algunos era solo un perro. Todos los demás perros nuestros la respetaban, ella era la primera y pobre de que alguien la mirara feo, Mía mostraba sus dientes, bastaba eso y el perro se alejaba.

En la playa Mía, peleaba porque la dejaran sobre la arena para irse al lado de Basilio, y eso que ser tan pequeñita le daba sus problemas, como que al correr, sus ojitos se llenaban de arena, gran parte pasaba en nuestros brazos. Cuando Basilio se iba a acostar, siempre decía: me voy a acostar, y Mía al escucharlo, "mandaba" que la bajasen del sillón, a su orden, el que estaba a su lado tenía que obedecerle, la ponía en el suelo y ella a cien por hora corría tras su amo para ir a acostarse, pero antes iba al papel de diario a orinar…solo faltaba que se lavase los dientes.
Muchas veces fue mi cómplice cuando me veía comer algo a escondidas, se ponía frente a mí para que le diera, y pobre de mí si no le daba...jajaja, hasta gritaba con la sola intención de echarme al agua, entonces yo me agachaba, le daba un poquito y se callaba. Cuando almorzábamos y no la tomábamos en cuenta, empezaba a carraspear con su garganta, parecía que le daban ataques, como las llamadas pataletas infantiles, hasta que alguno de nosotros la subía en brazos...ahí se quedaba tranquila.
Para bañarla, entibiaba el agua en el lavaplatos y con el máximo cuidado, evitando que el shampoo y el agua le entraran en los ojitos y oídos, la secaba con su toalla y luego rápidamente con el secador, empezaba por las patitas, era muy friolenta. Había que hacerlo rápido. En invierno, en esos días ultra fríos, luego que mi familia salía a sus labores, me dirigía a la cocina a buscar la bandeja con mi desayuno y llevarlo a la cama, ella al verme comenzaba a dar vueltas por toda la cama, contenta, como diciendo: que rico, que rico…!
Junto a todos mis perros tomábamos desayuno, y para que les cuento cuando llegaba la hora de levantarse, medio escándalo que hacía…se metía entre medio de las sábanas para que no la pillarán…y cuando tenía que hacer la cama, yo estiraba la ropa hacia atrás, entonces Mía me retaba y tironea que tironea la sábanas, terminábamos jugando y dándonos besitos.

Por las noches siempre soy yo la última en acostarse, ella salía del lado de Basilio, me ladraba despacio retándome como diciendo: ¿por qué no te venías a acostar?...a la hora que vienes...luego se encogía de hombros y se metía en mi cuello, que maravilloso era sentir su respiración tan cerca de mis oídos, su suave y tibia naricita en mi piel. Al recordar… ¡cómo no volver a sentirlo, mi Dios!...es casi imposible.
Un día mirándonos ambas a los ojos, le digo: Mía…haz un viejito. Para que ella supiera lo que era un viejito, yo cierro mis ojos una y otra vez, hasta que de repente la veo a ella hacer lo mismo. Mía, digo, pudiste…y me la comí a besos. Luego le digo: un viejito mas laaaargo…y yo quedo con los ojos cerrados unos minutos, la miro, y Mía está haciendo lo mismo que yo…
Desde aquel día cada vez que Mía quería conseguir algo, me miraba y cerraba sus ojos una y otra vez. Cómo me iba a ser la tonta, si yo misma le había enseñado a comunicarse conmigo. No hubo día que no le dijera cuanto la amaba, y Mía respondiéndome, bajaba sus párpados lentamente como diciendo… yo también…en su lenguaje de ojos.

Mia Samira era lo máximo en mi vida. Jamás estuvo enferma, ni siquiera un resfrío, hasta que un día no tuvo ánimo de levantarse, lo mas extraño era que no quería comer, y al tocarle su guatita se quejaba. Sin pensarlo dos veces la llevo al nuevo veterinario que se hacía cargo de mis perros, la examina, le toma radiografía y diagnóstica piometra, debiendo ser operada de urgencia. Confiando en Dios y en él, no me quedaba otra que aceptar. En ese momento mi cuerpo angustiado, sufría por verla en esas circunstancias. Había que esterilizarla lo antes posible. Mía, tan pequeñita, desvalida e indefensa, tendría que sufrir ante los dolores post operatorios, si es que sobrevivía. Los ochenta mil pesos que me cobró por la cirugía eran la nada misma comparada con la felicidad de tenerla conmigo, viva. Dejé todo de lado, para cuidarla lo mejor que podía, sin dejarla ni un segundo, si antes le aguantaba todo lo que se le ocurría, imagínense después. Desde ese día Mía pasó a estar "prestada" para nosotros. Ya eran seis años de su vida que disfrutábamos , el doble de vida de Mikaela, y eso ya era un gran premio en mi vida. Agradecía cada día que ella lograba vivir. Desde la operación nunca volvió a ser igual. Se le sentía de repente algo de ruido en sus pulmones que luego pasaba.

El 24 de Mayo, de este año, Mía se levantó de mala gana, otra vez su guatita hinchada, sin querer comer, era extraño. Me recomiendan supuestamente la mejor clínica veterinaria “Bon Amie” ubicada en Avda. Macul 2506. Me voy en forma urgente esperanzada que ahí van a descubrir de inmediato lo que tiene ya que atiende una veterinaria especializada en razas pequeñas, pero justo ese día no se encontraba, me hicieron pasar y Mía fue examinada por la Dra. Patricia, quién diagnosticó infección estomacal, le inyecta antibiótico, y le receta para la casa Baytril en comprimidos, un cuarto cada 24 horas, recomendándome muy especialmente que se le hiciera un destartraje que en su Clínica costaría aproximadamente $ 55.000 con anestesia a gas. Era irrisorio, Mía solo tenía cuatro dientes, y el cobro era para un perro normal. Me despido, paso a cancelar el valor de la consulta $ 15.000, incluido el remedio inyectado. Confiada me dirijo a la farmacia a comprar el antibiótico. Lo primero que me pregunta para quien es?, yo respondo es para mi perra, a lo que me dicen…¿Por qué en comprimidos si es tan pequeñita?...Debió ser en jarabe.
Estuvo con antibióticos durante los siete días, yo seguía viendo que no estaba bien, luego la llevé casi en contra de mi voluntad a otro veterinario, quien le pidió un perfil bioquímico, se hizo, quedando demostrado que era una colestasia, una fuerte inflamación al hígado, seguí las indicaciones del médico a ojos cerrados y al pie de la letra, se puso a régimen especial, solo podía comer pollo y arroz, mas sus medicamentos Proteliv en gotas y Tolt 12 jarabe. Poco a poco se iba restableciendo, su ánimo, volvió a ser el de siempre, pero yo veía que bajaba de peso y al salir de su camita le costaba levantarse, me volví a preocupar, la llevo donde el veterinario que la había operado para que me sugiriera que hacer. La examina, y me dice: Solo hay un veterinario especialista que puede hacer algo por ella. El Dr. Cataneo, de la Universidad de Chile. Pídale una hora urgente para que le examine la columna. A los dos días la llevo donde el Dr. Cataneo, le hace tomar radiografías en forma urgente. Me pregunta…¿que médico la vio la primera vez? Le cuento. No es posible que no se hayan dado cuenta.
Mi Mía ya no es capaz de mantenerse sola. Diagnostico: enfermedad degenerativa en los huesos, rótulas no funcionan. Pocas posibilidades de ser operada para intentar restablecer la firmeza de sus piernas. No hay probabilidad que quede bien, por lo pequeñita que es, es casi imposible una operación, solo sería hacerla sufrir. Si esto lo hubieran detectado el mismo día que fue llevada a la clínica en Macul, habría tenido otro diagnóstico. Con pocas esperanzas, se le inyecta corticoides para ver su progreso, con la intención de seguir haciéndolo el mes siguiente. Mía estaba desahuciada. Llegaría el día en que no se pararía más de su cama, lo que sucedió al día siguiente. Mía nunca mas se levantó sola, nunca más la veríamos correr, encima de mi cama, por la orilla de la playa, o a la puerta a esperar a Basilio que llegase del trabajo. Desde ese día nosotros cuatro, pasamos a ser sus piernas, sus brazos. Ella seguía comunicándose para darnos a entender lo que necesitaba. Cada vez que quería algo, levantaba su voz y corríamos a ver que era. Avisaba para que la lleváramos al baño, la tomábamos con cuidado, le poníamos una fajita que la pudiera sostener e intentar mantenerla de pié para que lograra hacer sus necesidades, luego la secábamos, limpiábamos sus patitas, le hacíamos cariño y la devolvíamos a su cama, desde ahí hacía de las suyas. Le preparaba su comida, pechuga con arroz y verduras, le llevaba el pocillo a su camita, que alegría verla comer, como le hacía chupete con apenas sus cuatro dientes, con que ganas sus ojitos me miraban y me decían que me amaban. Te amo Mía, te amo tanto, le repetía una y otra vez, y ella como si supiera cerraba sus ojitos laaaargo, y yo me la comía a besos y caricias. Se me hacía tira el corazón de solo pensar que llegaría el momento en que no avisaría más sus necesidades, no importa, me decía a mi misma, le pondré pañales, mientras este comiendo, hay vida, pero llegaría el día en que dejaría de comer, y yo tendría que darme la valentía que no tengo, para hacerla dormir obligada. Me decía a mi misma...mientras yo esté viva, mi Mía esté comiendo y comunicándose, no lo haré. La semana pasada se resfrío, estuvo con antibióticos, fueron noches sin dormir, noches de sentirla que sus pulmones eran una olla de porotos, dormía entre mi esposo y yo, para que en caso de necesidad uno de los dos se diera cuenta. Cuando no podía dormir, le gustaba que yo le cantase:
Esta niña linda, no quiere dormir…
quiere que le traigan, flores del jardín.
Mientras las lágrimas caían por mis mejillas, yo cantaba y cantaba. Bastaba que yo terminara de hacerlo, Mía se quejaba,como llamándome la atención, entonces yo reía…para volver a cantarle y ella volvía a estar bien…fueron noches largas sin dormir, pero que importaba, si ella estaba feliz de que la regaloneáramos, de saberse amada…segura, a pesar de su estado de salud.
Cuando íbamos al camino, ella era la primera en gritar que quería ir, siempre le gustó andar en auto, daba unas fiestas al salir, pero al volver hacía un escándalo que ni les cuento, para no bajarse del auto. Recorría con nosotros todo el camino, acostada en su cama, bien abrigada para que no fuera a sentir frío. Que gusto daba verla, mientras yo subía y bajaba alimentando, ella se entretenía mordiendo con sus esquivos cuatro dientes, uno de aquellos cartílagos en forma de huesitos comprado a Don Roberto. Yo tenía esperanzas que pronto estaría bien. El miércoles 20 de Agosto, por la mañana, a mi esposo le correspondía ir a terreno a trabajar, entonces yo voy de chofer, y de pasadita llevo a la Mía para que nos acompañe, se distraiga y así no está sola. Vamos saliendo de casa cuando llega Magda, Mía la ve y le guapea, hasta le ladra…todos nos reímos porque era una maravilla verla lo bien que se encuentra. En el trayecto, ladra, come, toma agua, orina…pasamos todo el día trabajando, hasta me dí el tiempo para pasar al Santuario de Lourdes a dar gracias por su salud, y al estar frente a Jesús le doy gracias y le digo: no hagas sufrir a mi Mía, prefiero que te la lleves antes de verla sufrir. Dejo las velas encendidas, y me vuelvo al auto donde me espera Basilio junto a Mía que duerme placidamente. Sin hablarle, me dirijo a casa luego de haber terminado nuestra labor. Vamos llegando a casa y le digo: Mía vamos llegando a casa, no vas a gritar. Todo silencio, mi esposo se había bajado a abrir el portón, entro el auto, le vuelvo a conversar, no me responde. Miro hacia el asiento de atrás, la veo respirar con dificultad, prendo la luz, la tomo en brazos y grito…abre el portón, vamos al veterinario, rápido, rápido…viene mi hija, Daniela la examina y le dice: Mía, ándate…ándate tranquilita, tu mami te está esperando. La tomo en mis brazos…mis lágrimas parecen ríos fluyendo por mis ojos… mientras le cuento que adonde irá la espera un mundo muy lindo, un arcoiris de cientos de colores…la incito a que se vaya para que lo conozca, que no tenga miedo, allí la estarán esperando su mamá Mikaela, sus hermanos de familia: Reina, Jujú y Firulai… que un día nos volveremos a encontrar…que le dé saludos a todos mis perros que ya partieron, cuando…

Mía falleció en mis brazos a las 20 horas del día 20 de Agosto de 2008.


Cuando yo parta de este mundo para irme al tuyo, te buscaré entre todos los perros del paraíso, bastará que ubique ese chaleco rojo que tanto te gustaba...serás la primera que encuentre.

TE AMO MIA SAMIRA...No habrá tiempo ni espacio, que te borre de mi vida.

Marcela Opazo C.




16 de agosto de 2008

"Los Pequeños"

Que manera de llover, tan túpido, tan fuerte...muchos dirán igual que siempre, de arriba hacia abajo.
Anoche al sentir como caía la lluvia encima del techo de mi casa, pensaba como estarán los "pequeños" como le llama mi estimada amiga Everest y pedía a Dios que los iluminara para que se pudieran meter a las casitas copeva, o sino los llevara a un lugar donde se pudieran cobijar de ella y del frío que hacía. Estaba tranquila porque gracias a Loreto que había ido el día anterior, ellos tenían por suerte, su guatita llena, y por ende imagino que sentirían menos frío.
Hoy fuí como de costumbre, ellos huelen de lejos mi auto...quizás a que olor olerá que les gusta tanto...jajaja, llegan como abejas a un panal. Los pequeños, me dan aliento a seguir, de solo mirarlos como se ponen de contentos con las cosas ricas que creen que les llevo, aunque sea pan del día anterior o huesitos pelados porque los carnudos salen muy caros para tanto perro. Los pequeños entregan a mi alma un regocijo que quizás pocos deban sentir como lo siento yo. Es vivir plena con lo que me ha tocado en este mundo.


Comenzamos como siempre, ahí estaba ella la gorda orejona que está preñada y quizás lo mas seguro que sean del policial que está dentro de la reja, pero que no puede salir, así que le llevo su alimento al lugar. Agradecido imagino que me sonríe al mover su cola.
El día estaba expectacular de lindo...yo le temo a esos días, ya que hay mucha gente que sube pensando que encontrará nieve, van a pasear con su mascotas y de pasadita la dejan en el lugar, algunos pasan rajados en sus autos, no respetan a nadie, menos van a respetar a un vulgar perro abandonado, verdad. A propósito de esto...estaba en el lugar de la Flaca, cuando se detiene una señora y me dice: Lo que hace ud. es bueno, pero también muy malo.
Entonces le discrepo preguntándole: Y quién es ud. para decir que lo que yo hago es bueno o malo?, a lo cual por supuesto le cambió la cara. Entonces dijo que por mi culpa sucedían accidentes, que ella había "pisado" un perro, por supuesto que me preocupé no por ella, sino por el perro...solo fue una pisada, replicó. Me sorprendió la manera de juzgarme, sin tener derecho a hacerlo. Ahora les pregunto: ¿de quien es la culpa...de la persona que va manejando sin poner atención al camino o a exceso de velocidad y atropella un perro, o es del perro que no sabe que lo van a atropellar?...La culpa es de los perros y mía...jajaja, por darles alimento. ¿Que les parece?

Realmente me dieron pena sus respuestas, personas como ella deben haber miles en Chile, que viven preocupadas de ellas mismas sin mirar que le sucede a su prójimo, menos se van a preocupar de un perro, y menos de un perro abandonado.
En todo caso quienes no me conocen, no saben que me importa un comino lo que piensen de mí...solo se que a los ojos de Dios, el me premia a diario en darme la felicidad que tengo en mi vida. Quienes me leen y me siguen,o quienes me conocen, saben muy bien de lo que escribo. No ando con rodeos, ni hipocresías con nadie, voy directo a lo que me concierne. Tampoco me escondo.

Volviendo al tema de los pequeños, en el lugar donde está Negrito con la ayuda de mi esposo, mi hija y un allegado que andaba en bicicleta, pudimos sacarle un huache que casi amputaba la patita del Cholo, puchas que nos costó tirarlo al suelo y afirmarlo, estaba bravísimo por el enorme dolor que sentía, mientras ellos lo afirmaban yo sacaba ese maldito alambre, pero contenta de haberlo logrado una vez mas. El Cholo se levantó, al comienzo nos miró casi enojado, pero luego hasta supo agradecer cuando lo premiamos con una galleta con paté...se la comió enseguida. Cuando en eso me dice el allegado ciclista: Vieron los cachorros que están a orillas en el camino?...que cachorros?...nos devolvemos con mi esposo al lugar y claro, la gente maldita de seguro fue anoche escondidos en la lluvia a dejarlos, y medio irrisorio hasta un pote con agua tenían, ellos estaban todos juntitos para poder capear el frío que traspasaba desde la humeda tierra hacia sus frágiles cuerpos tiñosos.
Para tí que los fuiste a dejar, va este mensaje, si me lees:
Los fuiste a abandonar porque tenían tiña...verdad... los cinco cachorros están con tiña, no fuiste siquiera capaz de pensar que morirían de frío, de hambre, porque puchas que tenían hambre. Eres tan miserable que no te alcanza ni para haberle dejado pan duro?...ya no me preocupo de los que van a dejar sus mascotas abandonadas en el camino, solo pido a Dios que se las cobre una por una, y donde mas les duela, y cuando eso suceda...te acordarás de este día en que fuiste a botarlos como basura sin ningún remordimiento. Haré lo que mas pueda por ellos, y Dios que me juzgue...por lo menos estoy segura que estarán mejor que en tu asquerosa casa.

Cinco pequeños nuevos, sin contar dos más, esquelitos, uno de raza pitbull, super juguetón y el otro un boxer inseguro, muertos de hambre.

Antes me preocupaba mas, creo que al paso de los años, de tanto estar en contacto con los animales, hay veces que mas me importan los animales que los humanos. Hoy solo intento dar lo mejor de mí a aquellos perros abandonados que encuentro en mi camino.

Seguimos subiendo, "los pequeños" salen a encontrarme, vemos que la lluvia ha dejado estragos en la tierra por tal cantidad de agua, ésta corre por todos lados, viene desde los cerros cayendo en forma de esteros, sin siquiera disculpar a las casitas copeva que casi nadan en la tierra. Algunos pequeños han salido atemorizados a resguardarse debajo de los árboles que ni siquiera los cubren. Basi y Dany, se dedican a correr las casitas para volver a colocar a aquellos pequeños nacidos en el camino, devolverlos a su hogar que mas que mal algo los protege del frío.
Miro hacia adelante, el camino está bastante instransitable, el agua corre hacia el río, hay signos de haber derrumbes, piedras que estorban, pasamos con cuidado, lamentablemente mi auto no es un cuatro por cuatro, pero por lo menos nunca me ha dejado botada.



Así trancurre mi día con los pequeños, llegamos al final, final...luego como de costumbre me detengo a tomar mi rico café caliente que entibia el cuerpo cuando el frío se cala a través de la parka, comenzamos a bajar cuando de repente alguien nos prende una luz...ilumina todo el sector, es la luna que nos despide en silencio y sonriente.

Durante mi bajada no hay pequeños en el camino, imagino que están comiditos con la guatita llena gracias a esas tres personas maravillosas que en forma mensual donan alimento, por supuesto también a quienes me acompañan. Hoy nuevamente podré acostarme "tranquila con mi conciencia"...quien nada hace, nada teme.
Hoy los pequeños capearán el inmenso frío que está haciendo, con la barriguita llena, pero con un hielo enorme en soledad...soledad que no puedo remediar a menos que alguien me escriba, me llame para comunicarme que quiere adoptar un perro del camino, como lo han hecho ya decenas de personas.

Dejenme seguir soñando que podré sacar mas "pequeños" del camino.

NO MAS ABANDONO DE PERROS.


Marcela Opazo

26 de julio de 2008

"Día del perro callejero"

Voy a dar respuesta a mas de una persona que amablemente me han invitado en reiteradas ocasiones a participar del Grupo en Facebook llamado “El día del perro callejero”, a lo que yo he respondido en forma negativa, pero no por que yo me niegue a participar, sino que creo que está mal puesto el nombre a su existencia o sencillamente se equivocaron. Llevo décadas participando en todo lo que se relacione con los perros, en forma personal, agrupaciones, en consejos municipales, ordenanzas, refugios, etc., siendo reconocida por la I.Municipalidad de La Florida por mi labor anónima en beneficio de los "perros", sin mirar si es vagabundo, callejero, doméstico o abandonado.

He aquí el porque no estoy de acuerdo con su nombrea este día:

Según encuestas y estudios hechos por el Colegio de veterinarios, está comprobado que la gran mayoría de perros que andan recorriendo las calles de las ciudades, tienen dueños o amos, estos perros tienen casa u hogar.
Sucede que en la mañana cuando el dueño o dueña de casa abre la puerta de su hogar para ir al trabajo o por necesidad de salir a la calle, “sin darse cuenta”, de repente su perro se le escapa a la calle. Lo llama, lo vuelve a llamar e intentar entrarlo, pero nada, el es feliz en la calle, así que se da media vuelta y parte. Por no perder tiempo, su amo se va a trabajar, y el perro queda deambulando por las calles, de pasadita aprovecha para ir a defecar y orinar en los pastos vecinos, plazas continuas, veredas de las mismas calles o sencillamente se va tras una perrita en celo,…así está gran parte del día “viviendo” fuera de su casa. Cuando empieza a sentir hambre, frío o sed, zas que por instinto se le ilumina la ampolleta recordándose que tiene hogar y es entonces cuando vuelve a su casa para que sus dueños le abran la puerta y poder satisfacer sus necesidades. Después de haber pasado gran parte del día vagabundeando por las calles de nuestras ciudades, cansado y taciturno se acuesta a dormir, hasta el otro día que vuelve a escaparse. Su amo lo recibe quizás contento por que lo ve volver a casa, o enojado por que no está de acuerdo que su mascota salga a patiperrear a las calles, traiga consigo enfermedades, infecciones, parásitos, etc., pero no hace nada para evitarlo.

Este es el perro callejero. El perro callejero existe por culpa y causa de un humano irresponsable. Entonces…¿como voy a estar de acuerdo con celebrarle el Día al perro callejero?...Sería horrible que todos los amos dejaran salir a su perro a la calle, como una manera muy especial de que su perro “celebre”.

La semana pasada recorriendo algunas comunas, pude constatar de lleno lo que les comunico. Pasé por diversas poblaciones de Puente Alto, que no nombraré por respeto a los que no tienen perros, pero sinceramente me dio mucha rabia e impotencia ver a una gran cantidad de perros callejeros, tomando sol en la puerta de su casa, otros metiéndose en los tarros basureros, algunos por no decir muchos, llenos de sarna, tiña, perros en condiciones desastrosas. Para mí ellos “no son culpables”, los culpables siempre serán sus amos que no tienen idea lo que significa la tenencia responsable de mascotas y mas encima las personas que llaman a celebrar este día, ni siquiera se tomaron el tiempo para averiguar a quienes se estaban refiriendo, ignorando esto, llaman a celebrar un día que no tiene ningún significado. De muestra un botón...

¿Acaso quieren que en nuestro país pase lo mismo que ha pasado en México?
¿Les parece poco la cantidad de perros callejeros que tenemos en nuestras calles? (y nótese que cuando yo escribo del perro callejero, me refiero al que tiene hogar). No al que vive abandonado en la calle, por obligación de sus amos de negarle un techo.

Es a ese dueño o amo de un perro callejero, a quien debería multarse a través de una verdadera Ordenanza Municipal que en algunas comunas ya existe, pero debiera ser nacional. Si fuera así habrían menos perros callejeros en las calles, y así también no tendríamos que lamentar las crueles matanzas que han llevado a cabo los departamentos gubernamentales en diferentes ciudades de nuestro país. Ese dueño es culpable de que exista el perro callejero por autorizar, por permitir, que su mascota salga a recorrer las calles “solo”, sin necesidad de llevar una correa tirada por su amo…total, para ellos es más fácil dejar que salga solo que perder el tiempo sacándolo a pasear…es la manera errónea de pensar por desgracia, de gran parte de los que tienen perro, cuando debería pensarse en forma positiva, que sacando a pasear a su mascota, sirve para relajarse, y de pasadita ayuda a que su cuerpo esté saludable mental y físicamente.

En lo personal, para mí siempre serán PERROS, da lo mismo que tengan o no raza, o sean perros vagabundos, perros domésticos, perros callejeros, o a los perros abandonados que hacen trizas mi corazón, a los perros del camino, ...son perros, seres vivos, a los cuales respeto y amo.

"Mientras mas conozco a los humanos...mas amo a mis perros."
Un perro no nos traiciona, nos apoya en las buenas y en las malas.




"Viva el Día del Perro"
...para mí siempre será el "mejor amigo del hombre"
NO MAS ABANDONO DE PERROS.

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Se creó este espacio a pedido de las personas, como advertencia que esta es la ÚNICA CUENTA autorizada de Los perros del camino para recibir donaciones. Cuenta Vista o Rut del Banco Estado, N°72577655 a nombre de Marcela Opazo con copia transferencia a losperrosdelcamino@gmail.com Revisa nuestra página Agradecimientos, donde publicamos quienes son los que realmente ayudan. No hacemos colectas, no pedimos en micros, buses ni metro. Todo se va en beneficio de PERROS, alimento, esterilizaciones, incluidos refugios de perritos de amigas que no tienen como darle de comer a los perros abandonados que ellas albergan y protegen en sus hogares que han pasado a ser refugios. Todo suma. Muchas gracias.
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Soy Rayo Boy, un pointer braco, me gusta mucho correr, conoce mi historia, es de un principe.La señora que escribe en esta página se enamoró de mí, y hoy duermo en su sofá en medio del living. Hoy pertenezco a una familia hermosa, tengo un collar con mi identificación y todo lo que necesito. Fui un perro abandonado en el camino, tracionado, pero gracias a esta página, estoy rehabilitado, y muy feliz.

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AGRADECIMIENTOS ESPECIALES

Como no agradecerles todo el amor que me entregan a diario, toda esa comprensión que tienen cuando les digo...vamos al camino...y ustedes de siempre me han acompañado, me han ayudado, con frío o calor.
Gracias a mi linda familia, a mi esposo, a Dany y Marce, creo que sin ellos, yo no podría estar todo lo que he estado en estos años.
Gracias también a mis padres, ya que ellos fueron quienes me enseñaron a querer a los perros especialmente.
Los amo y lo saben de sobra, me da lo mismo que me digan mamona...jajaja, y a mucha honra.
Y por supuesto también a quienes han creído en mí por años.
Marcela

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Nieve en el camino

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Mirame bien, así es el camino con nieve, el frío que se siente es horrible, y tu ...bien abrigado en tu hogar. Yo tenía un hogar, un amo, y éste, me abandono al hambre, la soledad, la muerte, frío, sed...no se si podré sobrevivir.

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