El calor me hace pensar en ellos. No logro imaginarlos muriendo deshidratados por no poder tomar un poco de agua. Hay sectores que el río les queda demasiado abajo, o tal vez, mas lejos que lo que uno cree.
Voy subiendo. Esto de la matanza de perros en Punta Arenas ha llevado a publicitarse un poco mas la enorme cantidad de inocentes mascotas que pasan a ser perros abandonados.
Veo autos, con personas extrañas, desconocidas, lo extraño es la cámara que cuelgan a sus hombros intentando captar algunas imágenes tristes para llamar la atención. Es una camioneta blanca. Ahora último suelo toparme con algunos. Es el periodista Cristobal Osorio de Televisión Nacional. Me pregunta a que voy al camino? Ud. viene alimentar a los perros?
Soy directa y les digo que no me filmen, no confío mucho en ese canal, en ciertos periodistas que solo quieren buscar la noticia para hacer noticia, aprovechándose de la desgracia de estar abandonado, sufriendo, con sus tripas apretadas del vacío que lleva habitar con la soledad o pudriéndose en la tierra. Y de pasadita por ganar rating dan la dirección como llegar hasta con mapa. Y al otro día tenemos decenas de perros abandonados por culpa de seudo animalistas irresponsables. Me nombra a una señora que no tiene los medios como llegar, por lo tanto no va al camino, la cual busca donaciones y otros. El olor a perros muertos aun se huele. Luego de conversar un rato, continúo. Van detrás.Les dejo claro que no me filmen. Yo no me presto para ese tipo de programas que solo buscan dañar mas la imagen del perro abandonado.
Llegamos al lugar donde hay tres perros que me esperan, sin contar al último pitbull café, que días antes lo encontré baleado. Era un pitbull tierno, humilde, al son de llamarle la atención, el inmediatamente se hechaba a mis pies. Ibamos por buen camino, pronto lo podría dar en adopción. Pero lo mataron, lo dejaron como colador de tantos hoyos que le hicieron. Su carne muerta la secó el sol. Ya no existe, a nadie le hace falta, nadie tampoco preguntó siquiera por el, y menos de alguna preocupación de arrepentimiento para volver a buscarlo. Murió y punto...de seguro me estará esperando como tantos mas, a las puertas del cielo.
Lo reviso espantándole las moscas, cuesta que se deje. Voy al auto por medicamento e intento curarlo, no puedo, apenas logro colocarle un desinfectante, luego da media vuelta y parte al basurero.


