Dentro de todos los perros que desaparecieron, con uno que habíamos creados lazos con mi familia, fue el Gran Bufanda.
Personalmente la pena más grande que tuve fue aceptar obligada que mi gran amigo Bufanda, desapareció en el primer lote, justo en el momento en que había aparecido un valioso dueño, un gran amo para el, que lo llevaría a compartir su hogar. Lamentablemente no alcancé a sacarlo del martirio de vivir solitario, abandonado en el camino.
Bufanda fue muy especial para los que lo conocimos, dejó huellas profundas en mi corazón. Recordar su mirada humilde, me llena de nostalgia, pero también le gustaba ser líder, nunca se halló solo…En pleno invierno con la pena de saberlo con frío, mojado, Naty, donó la casita que había sido de su perra en forma exclusiva para el, con mucha alegría la llevamos sobre el techo de mi auto, alcanzó a estar dos meses abrigadito, pero la soledad pudo mas, ya no quiso estar solo y caminó, hasta el lugar del Camping La Isla, quedándose en compañía de los demás perros del sector. Cada vez que lo encontraba allá, lo devolvía a su antiguo lugar, pero el, caprichoso, soberbio, volvía nuevamente al camping...¿cuantas veces le salvamos la vida?...Gracias a la Dra. Claudia Aguilar, la única veterinaria que ha sido capaz de aperrar junto a mí, y nunca, nunca me ha cobrado un peso por su trabajo, por dedicar parte de su tiempo para acompañarme, y ha sido testigo de las lágrimas derramadas en cada ocasión en que me he encontrado con casos difíciles, pero con la ayuda de Dios he podido salir nuevamente a flote. Se lo quitamos tres veces a la muerte, era mi orgullo que estuviera aún vivo. Y a pesar de la tristeza de sus ojos, siempre se ponía feliz cuando iba a mi encuentro, fue otro mas de mis regalones…al que no alcancé a cumplirle mi promesa. En estos momentos es cuando siento que el fracaso se apodera de mí, por no encontrar personas que los puedan adoptar…estoy peor que aquellas personas que confían en que aparecerá algún donante de órganos para salvar su vida.
La pena aún me enluta, es no haber conseguido traer a Bufanda, a un lugar donde estuviera protegido, para haberle devuelto su dignidad de perro, haberle cambiado su mirar triste por un mirar seguro y confiado
Dios sabe que todo lo que escribo, es real, lo hago pensando en hacerles la vida un poquito mejor entre tanta soledad y abandono.
Hace poco mas de dos semanas, me enteré que Bufanda fue ahorcado, encontraron su cuerpo colgando junto a otros 4 perritos mas, el viento se llevó lo último que quedaba del, un cuerpo inerte, inservible y ultrajado, pero como siempre, no hay pruebas de quien lo hizo.
Adios Bufanda…espérame, pero cuando yo llegue no te pongas celoso…vale?
Le encantaba que solo lo atendiesen a el, y por eso de repente buscaba mochas con otros que nada le hacían.
sino un animal que sufre.
Ponte la camiseta por cada uno que murió sin tener una nueva oportunidad
Marcela Opazo
NO MAS PERROS ABANDONADOS