El día anterior me llamó la Sra. Ana María, para pedirme si yo podría traer un perro que está en el blog, a quien cariñosamente llamo Rasputín. La experiencia me hace desconfiar de las personas que llaman, escriben para solicitar perros en adopción y cuando les digo que bueno, desaparecen como si no existieran, dejando la adopción en una mera burla cotidiana, al comienzo tuve temor que fuera una mas de aquellas, a lo que solicité datos personales, los que me fueron entregados de inmediato, luego me cuenta el porque quiere al Raspu.
Me dice:…sucede que mi madre está con depresión desde que su perro labrador negro que era igualito al de la foto, falleció…ella no ha podido reponerse, si ud. fuera tan amable para coordinar la adopción.
Le expliqué que yo subía el sábado, que me iba a fijar para ubicarlo ya que los perros caminan y de repente no los encuentro en el mismo lugar, sino en otros.
La tarde estaba calurosa, subimos con mi esposo, llevamos sesenta kilos de alimento, fuera de la enorme cantidad de agua en bidones. En el cruce nos estaban esperando tres amigos perreros, Marisol, Naty y Omi con treinta kilos mas. Comenzamos el recorrido con nuestro mejor ánimo y alegría de siempre, llegamos a la segunda curva, hecho de menos a varios, no se que habrá pasado, no los ví, pero ahí estaba entre ellos Raspu, le hago cariño y le digo, espérame aquí mismo, a la vuelta te paso a buscar.
No ví a ninguno de los dos perros viejitos que llegaron hace casi un mes.
Llegamos al sector de Chiquitita, quien al sentir mi llamado corre junto a Manchito a saludarnos, ella salta y salta intentando llegar a mi cara para darme un lengüetazo…me subo al auto, y junto a Chávez comienza la gran odisea por seguirnos. Pasamos sectores donde los perros son tan territoriales que no falta la pelea en que Chávez se ve envuelto dejándonos atónitos por su ímpetu por pasar cada jauría que sale a ladrarle. En eso de celoso que es intenta agarrar a Chiqui para morderla, alcanzamos a quitársela y subirla como ya se ha hecho costumbre cada vez que vamos, ella se sienta en el asiento trasero como si toda su vida hubiera estado ahí.
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Seguimos subiendo, Chavez queda atrás, pero al rato lo vemos llegar…continuamos hasta arriba, y el llega, cansado, jadeando, le damos agua…vemos que se nos han terminado los noventa kls. que llevamos, ahí nos devolvemos, ya empieza casi a oscurecer, nos metemos a un sector, nos detenemos a platicar y de pasadita a tomar una once especial de aquellas que a mí me gustan, al aire libre, sentir ese aire entre helado y tibio que acaricia mi piel. Mientras Chiqui pasea a nuestro alrededor como si supiera que anda de paseo, de repente se aleja, la llamamos y viene corriendo hacia nosotros.
Los jóvenes que nos acompañan, se despiden y se vienen, agradecidos de una tarde muy especial, donde hubo risas, penas, pero especial al fin.
Nosotros, hacemos lo mismo, bajamos dejando el agua que nos ha quedado en los bidones, mientras la luna comienza hacer su aparición detrás de uno de los enormes cerros, está preciosa…¡Cómo nos ilumina!...
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Pasamos a dejar a Chiqui a su territorio: Chiquitita, llegamos, tienes que bajarte. Ella sin siquiera reprocharnos en su mirada, se despide, se baja contenta corriendo hacia el cerro.
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Nosotros seguimos, nos detenemos en el sector donde está Raspu, me bajo del auto en medio de la oscuridad, asegurando que no lo encontraría. Comienzo a llamarlo, silbo, y de repente en medio del camino veo acercarse corriendo un bulto oscuro que no distingo, me acerco…Raspu, eres tú?...verifico que es el, abro la puerta trasera y le digo…súbete, arriba Raspu, vamos. Pensando que no se subiría… Raspu al escuchar mis órdenes se sube, se sienta en el medio del asiento trasero, se le nota seguro, hasta llega a sonreír de lo contento que se haya.
Vamos llegando a las Viscachas, el se entretiene mirando hacia las ventanas, toma aire, bosteza, jadea, se relaja mirando por la ventana trasera, como si supiera que ya no volvería a ese camino que un día lo acogió en el hambre, frío, sed, calor, en el abandono.
Llamo a Ana María avisándole que ya está conmigo, y que me espere, la paso a buscar, para dirigimos donde su querida madre. Llegamos a su casa, Raspu se baja, y ella lo abraza emocionada, luego corre a buscarle el que de ahora en adelante verifica que tiene dueño, su collar.También trae consigo una fuente con agua y otra con alimento. Ella, lo vuelve a abrazar, de ahora en adelante se llama "Niño", lo llama así,y es como si hubiera sido toda su vida Niño. Supieran lo increíble que es ver que un
“simple perro abandonado”como dirían muchos, entregue tanta felicidad a una gran mujer que lo ha soñado desde hace mucho tiempo.
No puedo dejar de pensar, no puedo comprender porque ese maldito humano tuvo el coraje de abandonar a este maravilloso perro que hoy gracias a una amiga de Concepción que solo conozco por correos, Daniela, quién con mucho respeto le envió esta página para que ella supiera que había un perro en el camino muy parecido a el de su madre. Gracias a Daniela de Concepción, llegó la Sra. Ana María a mí, y a través de mí, llegó Raspu a casa de la Sra. Zuny, donde hoy es el nuevo integrante de la familia. Raspu fue bañado, acariciado, ya se le quiere, y hoy está sentado acompañado de su nueva mamá adoptiva y de quienes la acompañan.
Eran mas de las 23 hrs. de la noche, apurados dejamos a Ana Maria en el metro y nos dirigimos a nuestra casa donde nos esperaba la Sra. Débora
Cortés con su hijo Diego, quienes venían en busca de “Muñeca”, la que pasaría también a ser integrante de una linda familia. Muñeca fue adoptada
Agradecida de Dios, de la enorme felicidad que hace llegar a mi vida en cada segundo que estoy aquí. Fue un increible sábado, lleno de sensaciones ocultas, pero que a través de las letras que se pelean por salir mas rápido de mi mente, intento traspasar cada experiencia que vivimos en ese camino acostumbrado a recibirnos entre lengüetazos y a despedirnos en silencio, para hacerlos a cada uno de ustedes participes de ellas.
Felices de haberles cumplido a los perros del camino una vez mas durante mas de siete años.
Quise compartir esta felicidad con quienes son amantes de los perros, como mi manera de agradecerles que pasen, lean y solicitarles que lo comuniquen a otros, quizás así como hoy, como lo hizo Daniela, estando lejos, podremos seguir recuperando perros del camino.
Solo hoy me he puesto las pilas en onda navideña. Muy temprano nos fuimos al cementerio como acostumbramos a hacerlo desde que mi amada madre no está físicamente con nosotros. Ella disfrutaba mucho esta fecha, fecha especial para estar mas unidos que nunca, ojalá siempre en familia, en la tranquilidad de nuestro hogar. No olviden de decir"te amo" ahora, antes de que sea muy tarde y se arrepientan de no haberlo hecho.
Navidad no es una época para competir con quien compra mas, no... es una hermosa oportunidad que se nos ofrece humildemente a través de una tradición para intentar olvidar nuestros rencores y acercarnos mas entre nosotros.
Es la ternura del pasado, el valor del presente y la esperanza del futuro.
Tengan todos ustedes una maravillosa pascua, y un lindo día de navidad, junto a los seres que mas aman, “su familia”, incluidas sus mascotas.
FELIZ PASCUA Y MUCHA PAZ
Mis agradecimientos especiales para todas aquellas personas que han sido parte de estas experiencias.
Marcela