Hace muchos años para la temporada otoñal, a comienzos de marzo, me iba a recorrer los supermercados con el solo fin de "pedir" las cajas que van dejando los reponedores, hacía la hora para estar justo en el momento preciso que cargaban las repisas con detergentes, así tendría las cajas mas grandes para mí. Los jovenes ya me conocían, con el tiempo hasta me las guardaban. Asi comenzaba mi tarea anual para la construcción de casas, casitas. Las bajaba en un carro, directamente a mi auto, el que se iba lleno de cajas grandes de cartón para mi casa. Llegaba a mi hogar, las bajaba, ordenaba una por una, y las volvía a subir para llevarlas lo antes posible al camino, donde acompañada de mi esposo, las forrábamos con bolsas de nylon negras de esas que guardamos la basura, o cualquier nylon grande que nos alcanzara y dentro de ellas, les ponía un chaleco usado comprado en los puestos de ropa usada en la feria. Luego, nos dabamos (hasta el dia de hoy) el trabajo de recorrer los cerros poniéndolas para que algún húesped nuevo o antiguo se dignara a usarla y nos hiciera feliz. Así era parte de mis días en el camino, subiendo y bajando colocando cajitas de cartón, que estoy segura que mas de alguno se cobijo en ella cuando hizo frío o llovió. ¡Supieran la alegría que nos daba cuando nos encontrábamos con alguien dentro de alguna!...pero estas cajas hechas casitas de cartón, solo duraban la temporada siempre y cuando las dejaramos bien puestas y a escondidas debajos de los árboles privelegiados de ramas.
Pasó el tiempo, con el correr de los años, ya con mas experiencia en perros abandonados, aprendí a "reciclar", lo que muchos van por las noches a escondidas a botar como escombros, basuras, desperdicios...reciclar en bien de los perros del camino, como ser alfombras, madera, cajas, baldes, etc. Basilio cuando va al volante, y ve que hay basura "buena", se ríe, a veces se hace el leso, por que sabe que le llenaré el auto con "basura"...jajaja...para, para, le digo casi gritando...se detiene, me bajo y comienzo mi busqueda. Todo lo que veo me sirve para una u otra cosa, inclusive para construir casitas, sobretodo lo que es madera, da lo mismo de la que sea.
Un día salió en internet el llamado para ir al camino a construir casitas para los perros del camino, fue ahí donde tuve la suerte de conocer a la Sra. Magdalena, justo el día de la construcción de casitas,quién afanadamente y habiendo dejado todo de lado en su hogar, recién operada y a pesar del dolor de sus manos, se las jugaba por entero por esas hermosas casas, las cuales al yo verlas me sonreí...y las bauticé como las "casitas copeva", solo por que su construcción en la gran mayoría eran completamente forradas en plástico. Y vaya que ha servido nuestro modelo de casita copeva. Creo que ha sido el único que ha dado resultado en el camino, ya que están forradas en nylon grueso, son pesadas, por lo tanto menos posibilidades de robárselas, como ha sucedido con las de madera que facilmente se han robado del camino.
Después nacieron con mi gran amiga Melita, los departamentos Serviú y las famosas mediaguas del camino. No se rían, pero en el camino, hemos puesto casitas de todos los niveles, hasta de aquellas casitas de excelente calidad, pero poco han durado, ya que no faltan los amigos de llevarse lo ajeno. Si siquiera se hubieran llevado alguna casita de las buenas, con algún perrito adentro, habría estado mas que pagada por aquella casa que nos costó sacrificio hacerla llegar al camino.
Les comento este escrito tan solo para dar las gracias al Sr. Pedro Figueroa, quién amablemente nos ha hecho llegar mas de cien pallets. Muchas, pero muchas gracias.
9.Abril. 2015..Hoy.
Pensando en las casitas quise rememorar aquellas lindas andanzas.
Aquí les dejo algunas fotos de muestra de nuestras casitas, que han servido muchísimo para cobijar a los perros del camino, las que fueron tomadas de una maravillosa jornada que hicimos hace años junto Melita y su familia, Magdalena y quienes les escribe. Pusimos mas de cincuenta y dos casitas, en parte muchas fueron quemadas por la misma gente que iba en inviernos y las usaba para leña, sin tener idea que tras esa casita había un perro abandonado que la necesitaba.
Hoy casi no quedan, hay una que otra que se ha salvado de las garras humanas, las últimas en parte que estaban escondidas entre los cerros, se quemaron con los últimos incendios que han existido en la zona. Era mágico pensar que los perros utilizaran las casitas, pero con el tiempo aprendí que los perros son mas inteligentes que nosotros, ellos saben mejor que nadie donde guarecerse.
Imposible olvidar tan hermosos momentos, hermosos actos de amor de un grupo de personas que nos unían los perros del camino. Imposible olvidar a Melita, una increíble señora que se daba el tiempo una vez a la semana para llevarles "pollo", pero no eran sobras, era pollo cocido, pechuga y de la mejor.
Han pasado los años, seguimos subiendo solos, tal como empezamos, pero a través del tiempo Melita sigue teniendo en mi corazón un lugar que nadie podrá ocupar, gracias a ella, los perros pudieron tener su techito y casita copeva que vaya que les sirvió.
Todo mi corazón para los perros del camino.
NO MAS ABANDONO DE PERROS.