Urgente, por favor pongan atención a este llamado.
Se busca a "Pipo", un perro pastor alemán desaparecido en calle Infante, en la ciudad de Quilpué el día sábado 7 de marzo 2009. Su dueña de tanto padecer por su ausencia ha enfermado de tristeza. Su nombre es PIPO,es de lomo y colita negro, pecho muy clarito, orejitas muy erguidas café claro, patitas igual color. En foto se le muestra de 5 meses, hoy tendría casi 7. Se gratificará información conducente a su hallazgo. Si alguien lo ha visto, o lo tiene por favor colabore en su busqueda dándola a conocer ya que en tan poco tiempo, Pipo fue parte de una familia, quien hoy se encuentra desesperada, pero mantiene la esperanza de encontrarlo. Gracias infinitas para quienes lean y ayuden. Se pueden comunicar con la Sra. Adriana, a su celular 95621297, o a su correos: adtoya@hotmail.com o ayanit_ty@yahoo.es.
Adriana es una mujer que ama a su perro, donde la esperanza en su mente se niega a morir. Ese amor que siente hacia Pipo, lo ha dejado como testimonio en este escrito, donde comparte su angustia y desesperación de que le hayan robado a su mascota.
Adiós mi angelito adorado… hoy he decidido abandonar la lucha frenética, en la que me envolvió tu repentina desaparición.
Nunca te olvidaré, nunca. Gracias por cuanto me diste en este breve espacio que la vida me regaló a tu lado. Quiero decirte que curaste una a una todas mis heridas, que me llenaste de primavera cada día, con tu alegría inocente de cachorrito travieso. Que tu presencia tan viva y tan bonita llenó todos mis vacíos, que parchaste la ausencia de mis niños, y que me devolviste la capacidad de amar, de jugar, de crear proyectos, de creer que estarías siempre conmigo.
Pero te fuiste…te marchaste, mañana hará justo una semana, por una abertura pequeña de la puerta, y el mundo, enseguida te tragó, desapareciste tan inesperada y bruscamente que mi llanto y mi agonía se volvieron carne, angustia, desesperación y frenesí, te llevaste todos mis sueños, y mi capacidad de dormir y mis ganas de comer. No se de donde mi cansado cuerpo obtuvo fuerzas para buscarte en los lugares más inverosímiles.
He imaginado a tu huella, por ambas riberas del estero, recorrí corriendo, andando, llorando…todos esos campos que alguna vez anduvimos los dos; te llamé a viva voz, sin poder silbar porque se me atragantaba el aire con el llanto, anduve cuadras y kilómetros, tapicé la ciudad de carteles, abandoné mi casa, lo dejé todo y me lancé sin rumbo tras tu huella, pero nada.
La tierra te tragó mi angelito adorado, y yo…no puedo consignarlo dentro de mí. Cada día cambié tu agüita por si volvías con sed…dejé tus juguetitos y tu cepillo ahí, donde siempre estuvieron, aguardando tu regreso…martiricé mis pies y mis cansados huesos, acudí a cada llamada con el corazón palpitante de dicha y emoción, y regresé destrozada cada vez, ninguna pista me llevó a ti. Me dijeron tantas cosas, que te fuiste tras una perrita en celo, pero no podía ser, porque eres tan chiquitito aún…que te robaron unos tipos en bicicleta, que te atropellaron, que te vieron aquí, allá…acullá…
Ahora se, que sin duda, existe algo mucho peor que la muerte de quien amamos, y es; su desaparición, porque la esperanza es una lanza al rojo vivo que te mantiene vivo y sufriente, y soy yo, justamente yo, quien más te ama, la que debe matarte, debo dejarte ir, debo…quedarme quieta sin esperarte más, sin la ilusión de volver a verte, con tu saquito de comida, llenándose de polvo…debo esconder tu platito que estaba fuera secándose al sol, no debo mirar tu casita vacía, no debo ir a mi patio donde acudías a morder mis manos, ni debo mirar el columpio, donde habitan aún, las huellas de tus patitas con barro, no debo ponerme mi sweater negro porque tus patitas están también ahí, desde el último día, en que brincaste a mi espalda.
Y es duro y es cruel, cada anochecer, porque viene como espinas a mi corazón el recuerdo feliz de otras noches, cuando sentada en el escaño te abrazaba y te decía que te quería…tú…tú, mi perrito no lo entendías quizás.
Todos me aconsejan detenerme ya, no se si podré, pero hoy, el día octavo de tu desaparición, he decidido dejar fluir, angustiosamente, al río de la vida, debo interesarme por algo que no seas tú, debo alimentarme, no volver a ir por esas calles tan crueles, pero tan anchas, tan llenas de promesas incumplidas, con ese huesito de goma que tanto te gustaba, llamándote, haciéndolo sonar, devorada por las sombras de la noche.
¿Dónde, dónde andarás, mi esquinita dorada de sol?
Alguien me ha dicho que compre otro perro ¿cómo explicarles, mi pequeñito, que tú eres más, infinitamente más que…un perro? Eres mi querer, esa cosita peluda que corría a subirse a mi auto, cada vez que yo regresaba. Y es tan duro el regreso ahora, cuando abro la puerta y no te veo…y no te escucho, y no me muerdes con cariño o me traes tu hamburguesita para que juegue contigo.
Adiós, hasta siempre, hasta pronto mi perrito lindo, mi niñito pequeño, mi brisita…siempre te querré, nunca voy a olvidarte, ni dejaré de esperar así calladita, en silencio sin ir a buscarte…seguiré poniendo oído a todos los ladridos, seguiré viéndote en cada perrito que se parezca a ti, seguiré viviendo con este vacío tan hondo, seguiré sin la alegría de esta tregua, de este pedacito tan pequeño de tiempo, en que me viniste a visitar…y luego te marchaste…¿por qué, por qué?
Ya nos veremos pipo, perrito más que lindo, angelito bello adorado y perdido.
Adriana.
Quilpué, marzo 13 de 2009
En ustedes está hoy que la esperanza vuelva al corazón de Adriana.
Por favor Adriana, no te des por vencida. Personalmente he encontrado perros que han desaparecido mas de un año, y los he devuelto a sus dueños, y varios no han sido capaces ni de dar las gracias, pero ya, filo. Por favor no te detengas en su busqueda, sale por las noches cuando ya la buya de la ciudad decaiga, grita su nombre en medio del silencio, y pon atención a los ladridos que escuches, quizás Pipo, esté cerca y te escuche. Que no te de vergüenza. Por amor hemos hecho el ridículo, que no te importe hacerlo. Si en ello se juega que Pipo aparezca. Sigue mi consejo, sale por las noches y grita su nombre. Si logras ubicarlo, por favor informanos.
Sinceramente
Marcela Opazo